lunes, 10 de noviembre de 2008

Música a la Mario

¿Quién dijo que no se podía hacer música en un Super Nintendo?



(Lo siento, ando corto de palabras últimamente xD)

domingo, 9 de noviembre de 2008

Henry Poole is here



Cuando recién vi el cartel de esta película y leí la reseña, por alguna extraña razón creí que se trataba de una película de comedia. Quizá me vi influenciada por el protagonista de la misma, Luke Wilson, que suele actuar en movies de este género. Y dije, bueno, se me antoja ver una comedia, qué rayos.

Mi sorpresa fue grande conforme los minutos comenzaron a transcurrir y me di cuenta que no tenía nada que ver con lo que me había imaginado; encontré ante mí una película llena de refelxiones y simbolismos, donde una situación aparentemente sin sentido cambia tu vida por completo.

Henry Poole es un hombre exitoso y feliz. Como se supone que todos debemos hacer, se dirige a la revisión anual sobre su estado de salud, para su sorpresa le han detectado una enfermedad incurable y es poco el tiempo que le queda de vida.
Deseesperado y triste, decide pasar sus últimos días lejos de todo lo que conoció, en el vencindario donde creció cuando era niño. Para su sorpresa, una extraña mancha en su pared comenzará a causar sensación en el barrio, despertando en él emociones que creyó haber perdido y deseando con todas sus fuerzas tener una segunda oportunidad de vivir.

A pesar de que efectivamente es una película de drama, habrá situaciones bastante cómicas dentro, y detalles que no hay que perder de vista. La música de esta película es excelente y las actuaciones son otro detalle que no hay que dejar pasar.

Para reflexionar un rato y por qué no, llevarse un buen sabor de boca una vez que concluya esta muy buena película.

Si quieren echarle un vistazo, aquí la pueden encontrar ^^

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Acerca de la convivencia

Es la primera vez que escribo en el blog, pero ordenando viejos archivos, encontré ésta reflexión que había usado en un trabajo hace bastante tiempo (digamos que bastante antes de que tuviera internet siquiera XD ), pero me pareció que valía la pena, así que decidí actualizarla y compartirlo con todos ustedes.

Supongo que por a veces reflexiono sobre los desaciertos que se cometen tanto contra los aficionados del manga y el anime, como contra todos los demás y eso es algo que debemos tratar de equilibrar.

Son muchos los factores que influyen en la convivencia familiar, en el día a día. Factores emocionales, culturales y sobre todo, sociales, son los que configuran nuestra relación con las personas con las que convivimos. Analicemos cada uno de ellos por separado, para intentar encontrar causas y sobre todo, posibles soluciones.

El factor emocional es más que evidente. Se supone (por lógica) que debemos querer a nuestra familia, al menos a la más cercana. Pero eso no significa que nuestra relación sea siempre de la mejor, recordemos que el estado de ánimo de una persona es tan voluble como el clima. ¿En qué nos influye esto? Bueno, por ejemplo, nosotros podemos estar eufóricos porque al día siguiente va a inaugurarse una convención de manganime, pero probablemente nos será difícil compartir esa alegría con nuestra familia o amigos que no están en el tema. Es más, si la mostramos, puede que no la entiendan, distanciándonos un poco en ese momento, lo cual es un fallo mutuo. Creo que ambos extremos deberían acercarse e intentar entender los estados de ánimo, los factores emocionales del otro. No hace falta pensar mucho para imaginar cuanto molesta que estén pasando Ghost in the Shell en un canal del cable y venga tu madre a decirte: “¡Ya estás con los dichosos dibujitosss!”; o que te venga tu hermano menor a querer usar la computadora y al verte mirando un capítulo de Gundam 00 te diga: “Creo que realmente tienes un problema, te estas quedando anclado en la niñez”. Pero también debemos ponernos un poco en su lugar. No entienden que puedas estar viendo Nana, o una escena donde uno de tus personajes favoritos muere trágicamente, y llorando a lágrima partida, totalmente emocionado, por unos dibujos animados, o que estalles a carcajadas leyendo algún manga o viendo un capítulo de Excel Saga. Son emociones que sientes, pero en un contexto nada habitual, de hecho, tan poco habitual que para nuestra familia puede llegar a resultar extraño y hasta alarmante, lo que suele provocar reprobación.

Esto encaja con el siguiente de los factores, el cultural. ¿Por qué el manga y el anime son dos contextos nada habituales para quienes no conocen? La respuesta es lógica: ambos provienen de Japón, un lugar muy desconocido y muy lejano, que poco o nada puede influir en nuestra cultura y forma de vivir. La cultura japonesa es, sin lugar a dudas, bastante diferente a la occidental en infinidad de aspectos. Y si bien actualmente hay un poco más de conocimiento sobre el tema, es un obstáculo más que superar en nuestras relaciones sociales.

Tenemos que tener claro que un aficionado está dispuesto a asimilar, hasta con gusto en el caso de ser alguien preocupado por esos detalles, múltiples aspectos de una cultura que le es ajena, en un acto, por otra parte, de gran enriquecimiento cultural. Pero no podemos esperar así que nuestra familia esté dispuesta a tal asimilación, y que de la misma manera, acepta esa asimilación a grandes borbotones como en nuestro caso concreto. Al menos, no podemos esperar que lo hagan en altos niveles. Lo perfecto sería intentar justificar objetivamente la adopción de la cultura japonesa, pero sin demostrar (y sin crearnos realmente, por supuesto) un gran trauma o una excesiva obsesión en el tema. Como se suele decir, “paso a paso”. No voy a entrar en temas políticos de nacionalismo, evidentemente, pero no debemos olvidar el hecho de que la diversidad de culturas y su conservación enriquecen el conocimiento humano, y el dominio de unas sobre otras sólo lleva a la destrucción de un gran conocimiento.

Nos resta el factor social, a mi entender, el más importante. Todos tenemos claro que en Latinoamérica, y en occidente en general, el “dibujo animado” es un producto de consumo infantil, dirigido a los niños. Por lo tanto, cuando un grupo de la sociedad, un colectivo, comienza a utilizar de manera aparentemente equivocada no sólo un producto, sino un concepto, la sociedad lo rechaza. Lo rechaza por el mal uso que se da, o más bien, por el uso distinto que la gran mayoría piensa que es correcto. Cabe decir, punto bastante discutible también, ya que muchas fábulas actualmente “infantiles” tuvieron sus orígenes en historias que no eran para niños. Podríamos entrar en una discusión acerca de la “infantilización” de muchos aspectos de la sociedad postmoderna (para definirla de algún modo), pero eso nos desviaría del tema puntual en este momento.

¿Lo que dice la "gran mayoría"? Si, ese concepto tan manejado actualmente, y del que todos debemos tener clara su nula existencia concreta, ya que pocos se detienen a pensar que es meramente un concepto instituido en la sociedad y no una verdad. Entonces, ¿lo que hace un aficionado al manga y al anime es raro porque otros no lo hacen? ¿Y está mal porque "pervierte" algo que no está dirigido a ellos?

A estas dos preguntas creo que casi todos podemos responderlas, o eso quiero creer. Nos conocemos bien el típico discurso de “el manga abarca un inmenso grupo de géneros para todas las edades, de la misma forma que el anime, que en su mayoría proviene del manga”. Pero hay que tener en cuenta que lo que piensa la sociedad es lo mismo que piensa, en muchos casos, nuestra familia. Ellos no conocen el tema, como casi todo el mundo (o no se molestan en conocer), por lo que la sociedad debe crear una imagen entendible y fácil para satisfacer ese vació, que es la imagen que toma la familia. El problema es que esa imagen, está claro, es errónea. Y como en muchos otros casos que nada tienen que ver con el concepto real. Pero que en el caso concreto, del manga y el anime hace mucho daño a los aficionados.

A esto podría agregársele el apartado (que merecería un desarrollo aparte) del “mal trabajo” que hacen las productoras que adquieren los derechos para una serie determinada, todos hemos visto los desafortunados resultados de intentar transformar obras que no son para niños en productos infantiles. ¿Por qué pasa esto? ¿Puro interés comercial de las empresas? Posiblemente, eso sea un factor que influye bastante; pero la censura y modificaciones que muchas veces vemos, en muchas series se debe a esta necesidad de adaptar “culturalmente” un producto a la óptica de la cultural occidental. Aunque el hecho de adaptar no es malo de por sí, sino más bien esa especie de tendencia que existe en el occidente de "borrar" o "disfrazar" aquello que no comprende del todo.

Una posible solución, más que trabajosa, es ardua y pesada, además de lenta en el tiempo. Se me ocurre que la única manera de eliminar los temores de quienes te rodean, de hacerles sentir que eres un joven integro, es demostrándoles que, a pesar de tu extraña afición, sigues construyéndote como persona, creándote un criterio y una personalidad totalmente formada, ampliando tus horizontes a campos mucho más extensos que el manga y el anime, o no, pero sin exclusiones. Demostrando, en definitiva, que eres lo suficientemente madura/o como para tener un hobby o afición nada habitual sin que ello impida tu desarrollo, principio que puede aplicarse a muchos otros pasatiempos obviamente.

Como he dicho, el camino es difícil, hay que soportar intolerancias, broncas, malentendidos; pero nosotros estamos firmes en nuestra convicción. ¿Ustedes también?