lunes, 29 de noviembre de 2010

Rammstein en Argentina: ¡inolvidable!



En el momento en que escribo esta reseña, escucho una y otra vez sus gloriosas canciones. Antes que cualquier otra cosa, soy una admiradora, una fanática muy fanática de esta banda alemana. Empecé a escucharlos el 8 de marzo de 2004, me los presentó un amigo de mi padre una noche que fuimos a cenar a su casa... Recuerdo que, apenas comenzaron a pasar las primeras imágenes del concierto Live Aus Berlin, del año '97, me dije "Quién diablos son estos sujetos o_o", nunca había visto nada igual. Y eso que yo toda la vida escuché música muy variada, desde rock sinfónico a psicodélico, trip hop, dark wave, new age (no confundir con las bandas tipo Era o Enya... el new age under inglés es el de bandas como Dead Can Dance), pop, rock, technopop, electrónica pura, fusión, jazz, new metal... De todo, gracias a mis padres, que tienen gustos musicales muy ricos, y sobretodo mi papá, que es bajista y siempre puso la música en mi vida, siempre presente, siempre latente... cuando nos iba a buscar al colegio, cuando estábamos dibujando en la otra habitación, cuando nos íbamos de viaje... La música se me instaló en el subconsciente y ya nunca más la pude quitar de ahí.
Por eso, cuando vi a Rammstein, me pareció increíble no haber visto nunca nada igual, con todas las bandas y diversas corrientes estilísticas que conocía y conozco. Pero no supe cómo... de pronto se me metieron bien adentro, demasiado adentro. Me conquistaron y me dejaron sin aliento, desde su calculada rítmica hasta su indescifrable lírica, desde su bizarra apariencia hasta su mecánica precisión, son como una maquinaria perfecta donde cada pieza encaja y hace su trabajo de buena gana, la perfección en forma de notas musicales. Provocadores como pocos, pero también melancólicos, dulces y nostálgicos, combinando esto con agresividad, elegancia y desparpajo. Hasta ahí era todo lo que podía decir después de haber escuchado más de cien veces cada uno de sus discos y luego de haberlos visto decenas de veces en videos, tanto musicales como de conciertos en vivo, sin haber tenido el placer de verles las caras en persona.

Cuando yo empecé a escuchar esta banda, ya corría el 2004 y habían sacado sus tres primeros discos, Herzeleid, Sehnsucht y Mutter. Herzeleid y Sehnsucht se parecían bastante, ambos con mucha electrónica, ritmos muy bailables y voces metálicas, riffs duros y bases básicas, valga la redundancia. Pero Mutter era otro cantar... ahí se notaba que se habían tomado su tiempo para elaborar cada canción, que cada una tenía una carga indefiniblemente más emocional que en sus discos anteriores. Herzeleid y Sehnsucht, según el baterista Christoph Schneider, salieron de golpe, como queriendo aprovechar la inmensa química y la explosión de creatividad que surgían desde sus primeros encuentros como banda desde que él había decidido fundarla y darle nombre. Mutter, en cambio, fue un proceso más largo y mucho más trabajado, y esa gran diferencia se nota en el disco. Reduciendo los sintetizadores, agregando orquesta académica y perfeccionando aun más los riffs de guitarra, la banda ahora sí demostraba de forma pura y exacta la contundencia y la precisión quirúrgica de su ejecución. Christian Lorenz, apodado "Flake" por su larguirucha y escuálida presencia, logró encontrar el punto justo de intervención desde su teclado: ya no eran los sintetizadores artificiales que escuchábamos al inicio, sino una extraña forma de emular instrumentos académicos, que pegaba increíblemente bien con cada canción en cada temática, además de sencillos pero prácticos efectos de sonido que hacían a las mismas. Till Lindemann, el inmenso frontman, había descubierto la poderosa voz que llevaba dentro, adornando cada canción como si fuera un bajo de ópera germano, estirando en cada grito, en cada frase, la agonía del alma que cada uno de ellos había puesto en cada canción. Y el hecho de que siempre, siempre, cantara en alemán, me perturbaba y me fascinaba a un nivel que no sabría explicar. Es un idioma que siempre me ha encantado, por lo fuerte y poético de su expresión.
Un apartado propio merecen los guitarristas, Paul Landers y Richard Kruspe, y el bajista Oliver Riedel. Ellos, junto a Schneider, son el alma de la banda, quienes, desde lo básico de sus posiciones, hacen que mi cerebro vibre a la frecuencia a la que tocan sus instrumentos. Schneider es simplemente perfecto: creativo y sencillo, nunca nada sobra o falta de sus intervenciones desde la batería, y tiene un sentido de la precisión y el tempo del que muchos podrían aprender tranquilamente. Riedel, desde su tímida posición, es casi indistinguible, pero su poderoso bajo de cuatro cuerdas hace las bases más simples y efectivas que he visto (es en serio... obligué a mi papá a sacar las líneas de bajo de varias canciones xD). Y Landers y Kruspe, una oda a la coordinación. Verlos tocar al unísono es todo un espectáculo... Es como si fueran una sola persona. Ninguno de los dos se va jamás de la nota que tiene que hacer, ninguno se extiende en la duración de cada rasguido, jamás los he visto cometer un error en los diversos videos que hay circulando por la red. De toda la banda, que me encanta entera, creo que ellos dos son quienes más fascinación me producen... un poco por su hermosa armonía y sincronicidad, otro poco por la contundencia con la que ejecutan su instrumento, es como si el dios Thor diera un martillazo y abriera la tierra.

Pasaba el tiempo, y en octubre de 2004 salió a la venta el disco Reise, Reise. No puedo ocultar mi decepción porque fuera una versión "mejorada" de Mutter (aunque ese disco es inmejorable), quizás esperaba una variación como la que había experimentado al pasar de Sehnsucht a Mutter. Reise era un poco más acotado que Mutter, con menos uso de sintes y orquestas, el doble de contundente en la parte heavy y con menos sentimiento. Aunque me gustó muchísimo, con canciones memorables como "Morgenstern" (mi favorita de ese disco), no se acerca demasiado al poder emocional que Mutter esgrime. Sin embargo, era el primer disco que conocía en tiempo real, así que lo disfruté a gusto mientras pedía y esperaba que algún día visitaran mi país.
Al año siguiente, Rosenrot sacudió de mala forma las opiniones de los fans. He leído toda clase de críticas sobre ese disco, y la mía es que es brillante por la cantidad y calidad de variaciones que en él encuentro. Las canciones no me parecen todas acertadas, es más... sólo me gustan cuatro en toda la placa, pero aplaudo los cojones que tuvieron de hacer lo que quisieron, de explorar otras facetas suyas. Y aquí comenzó el proceso de destrozar mi cerebro.
Era realmente notable la diferencia tonal entre Rosenrot y sus predecesores. Las guitarras al menos tenían una afinación que desafiaba la lógica y estaban colocadas al menos uno o dos tonos abajo, lo cual, pese a parecer poco, es una bestialidad. Está científicamente comprobado que los sonidos graves, en la frecuencia correcta, disparan las ondas cerebrales y las ponen el son de las ondas alfa, creando un estado de trance en el que las puertas de la percepción se abren por completo. Rosenrot tenía ese secreto bien guardado debajo de la aparente frivolidad de sus canciones, y lo pude experimentar muy bien cuando, en 2006, salió a la venta el DVD VölkerBall, grabado en Francia el año anterior, donde ya habían empezado a poner en práctica ese cambio tonal ya mencionado. La abismal diferencia entre LAB y VB me dejó en un estado de éxtasis: no sólo la música era diez veces más poderosa, aplastante y contundente (lamento usar tantas veces la misma palabra, pero creo que es la que mejor los describe), sino que ellos ya estaban cumpliendo cada uno sus cuarenta y se veían infinitamente más maduros y seguros de sí mismos que antes. Yo recordaba el estilo de la gira de Sehnsucht, donde seis hombres de complexiones medianas e inmensamente altos pululaban por el escenario en trajes negros y plateados, con el cabello engominado con laca color plata y lentes de contacto de iris blancos. VölkerBall me devolvió una imagen totalmente diferente: seis hombres hechos y derechos, sexies (imposible negarlo para mí que soy mujer), enfundados sus trabajados "lomos" en elaborados pero sobrios trajes negros y con delineador en los ojos por único maquillaje. Como se diría en España, "flipé".

Nuevamente un salto de tiempo hasta 2009. La verdad, no sé cómo aguante todos esos años con la expectativa de no tener material nuevo. Supongo que los discos existentes me parecían suficiente... En ese tiempo se habló de que venían, pero tuvieron que cancelar su visita porque uno de ellos tuvo un accidente, no recuerdo si Till o Flake. No obstante, ya habían visto que su popularidad en Latinoamérica crecía, y prometieron muchas veces visitarnos.
A mediados de ese año salió el esperadísimo Liebe ist für alle da, sexto disco de estudio y que venía precedido por el inefable y sospechoso "Pussy", una canción cuyo video dejaba bastante que desear a mi gusto. Sin embargo, cuando al fin tuve en mi poder el disco, me puse a escucharlo sin expectativa alguna: decidí dejarlos conquistarme una vez más. Y lo lograron... Desde el inicio, desde el increíble "Rammlied" hasta el tranquilo "Roter Sand", pasando por la genial "Waidmanns Heil", la bailable "Haifisch" y la ya nombrada "Pussy", me invadió un amor sin igual. Pasaban los años, pasaban las modas, los videos y los conciertos, y ellos seguían siendo, para mí, los originales innovadores que un día había descubierto casi sin querer. En cada segundo de canción se sentía su esencia, perfeccionada y madurada, siempre singulares pero nunca diferentes, variando pero nunca dejando de ser quienes eran. En la voz de Lindemann se sentía el cambio, el crecimiento y la identidad que su precioso timbre fue adquiriendo con la experiencia, la personalidad que imprime a sí mismo y a la banda.

Todavía enamorada de este disco, a mediados de este año 2010 se anunció su visita a la Argentina. Era obvio lo que iba a pasar... yo iba a ir, iba a morir y a revivir una y otra vez, y jamás olvidaría la maravillosa noche que me iban a hacer pasar. No podía saber que mis predicciones se cumplirían...
Conté los días por mucho tiempo, y cuando al fin llegó el momento, no cabía dentro de mí. Las horas de cola en la fila para entrar al estadio de pronto importaron muy poco, el dolor en mis pies aprisionados por mis botas a pesar del clima caluroso, el hambre y la sed que me castigaban pues no había podido probar bocado en todo el día, por el revoltijo en el estómago que me producía la emoción. Nada de eso importó cuando las luces se apagaron del todo y, detrás de un gran telón negro, se pudo divisar una bandera alemana de gigantescas proporciones. Como mínimo había 50,000 personas en el estadio: familias enteras, parejas, grupos de amigos, hermanos y hermanas, personas en sillas de ruedas, con muletas, de brazos enyesados. Gente de todos los colores, edades y condición social, habían llegado desde todas partes del país e incluso desde países limítrofes como Paraguay y Uruguay, todos allí con sus camisetas de Rammstein, todos allí listos para vivir la noche más esperada de sus vidas. Yo sostenía bien fuerte la mano de mi hermana, tanto que en un momento me pidió que aflojara los dedos porque le estaba haciendo daño. Mi emoción era tal que no tenía control sobre mi propio cuerpo... y cuando comenzaron a brotar los primeros acordes de la introducción de "Rammlied", algo eléctrico me corrió por el cuerpo y comencé a entonar los versos que conozco tan bien. Incluso ahora escucho una y otra vez esa intro para poder escribir exactamente lo que sentí. "Wer wartet mit Besonnenheit, / der wird belohnt zur rechten Zeit. / Nun das warten hat ein Ende, / leiht euer Ohr einer Legende." La gente que tenía a mi alrededor gritaba tanto que casi ni podía escuchar la voz de Till. Gritos y más gritos. Pero no necesitaba oírla, yo sabía exactamente cuándo iba a comenzar ese riff glorioso... ¡"RAMM", y cayó el telón! La euforia se apoderó de mí y de todos los presentes, todos comenzamos a saltar como poseídos, como endemoniados, como si no cupiéramos dentro de nuestros cuerpos. ¡"STEIN"! ¡Y cayó la bandera! Explosiones a tropel... Y allí estaban ellos... ¡Allí estaban ellos!
Fue algo indescriptible. Al fin podía escucharlos de igual a igual, al fin los tenía enfrente, lejos, pero en persona. Su sonido es simplemente increíble, es como si pusieran un disco de estudio, una perfección absoluta y una calidad que he visto en pocos conciertos, si no en ninguno. Y mis compatriotas se volvieron absolutamente locos, a lo que yo obviamente me sumé. Agité la cabeza en tantas direcciones diferentes que hoy, a dos días del concierto, todavía no puedo erguirme porque me dan espasmos en la nuca y en la espalda.
El setlist continuaba... "B********" fue la siguiente, también de Liebe ist für alle da. Otra con emoción electrizante. Pero lo que me sumió en la histeria absoluta fue "Waidmanns Heil"... ¡Mi canción favorita del último disco, apenas la tercera en el set! Creo que debo haber molestado mucho a los que estaban a mi alrededor, porque no pude parar de gritar ni un solo segundo. La canción iba bien, metida yo llegaba al coro... "Auf dem Lande, auf dem Meer / Lauert das Verderben / Die Kreatur muss sterben!", cuando de pronto se acaba la canción y se encienden todas las luces. Imaginen mi cara... ¿Qué había pasado? Tanta presión se había hecho que uno de los vallados de la primera fila había cedido, y habían cortado la canción porque Lindemann seguía cantando y no se había percatado de lo sucedido. Se hizo una pausa de quince minutos para repararlo, y ése fue un desacierto muy grande, ya que todos pudimos descansar y la euforia bajó considerablemente. Cuando comenzaron de nuevo, se notaba que nadie saltaba con la misma intensidad de antes xD No obstante, durante el concierto fue levantando la temperatura, pero creo que jamás se podrá emular la excitación inicial que todos sentimos.
Le tocaba el turno a "Weisses Fleisch". Como primera representante de la placa Herzeleid, fue una grata sorpresa. A mí me habría gustado "Asche zu Asche", pero la ejecución fue muy buena y no me quejo. Acababa esa canción y comenzaban los acordes distorsionados de una canción que todos conocíamos muy bien... cuando el riff de "Keine Lust" tomó forma, mi hermana comenzó a saltar como loca. Es una de sus canciones favoritas xD Cantó como una fan más, a pesar de no ser metalera y no hallarse en su elemento... la hipnotizante canción era demasiado fuerte como para resistirla, además de su encantador estribillo... "Ich hätte Lust mit großen Tieren / Hab' keine Lust es zu riskiere".
Pero la siguiente iba a marcar un antes y un después en la histeria de muchos. Llegaba la brillante quinta canción de Mutter, con sus sirenas de bombero, con sus sintes desesperantes, con su velocidad inhumana... Mientras Till nos hacía los honores y nos permitía gritar, con toda la capacidad de nuestras gargantas, el poderoso nombre de la canción... "Feuer Frei!! Bäng, bäng!!". Creo que ése fue el primer momento en que morí y reviví. Mi cabeza se agitaba hacia cualquier lugar, mi cabello volaba en todas direcciones mientras saltaba a lo loco. "Bäng, bäng!!" Además de que la versión en vivo tiene variaciones deliciosas que ya conocíamos muy bien por haberla visto hasta el cansancio en el VölkerBall. ¿Cómo sale uno de ese estado de emoción tan puro, tan instintivo, tan primitivo? ¿Cómo despegar los ojos del escenario cuando Till, Richard y Paul se colocaron sus máscaras lanzallamas, como habíamos visto docenas de veces en todo video existente? "Wiener Blut" llegó entonces con su introducción de película de los '40, con Lindemann cantando/relatando de forma casi macabra una retorcida canción que pronto sacó su poderoso riff... "Wilkommen", decía, con voz perversa, "in der Dunkelheeeeeeit!". Glorioso. "In der Einsamkeit! / In der Traurigkeit! / Für die Ewigkeit! / Willkommen in ‘ne Wirklichkeit!".
Momento era ya de la balada de la noche, la elegida resultó ser también de Liebe ist für alle da... la bellísima "Fhruling in Paris", canción hermosa en la que me abracé a mi hermana y descansé la cabeza en su hombro, cantando acompasadamente la triste letra, parte en alemán y parte en francés: "Oh, non, rien de rien! / Oh, non, je ne regrette rien!". Una hermosura. Y para cortar el ambiente meloso en el que más de uno debió besarse con su respectiva pareja, la canción del caníbal llenó el ambiente. ¡Sí, llegaba "Mein Teil", con Till vestido de cocinero y la enorme cacerola donde pretendía cocinar a Flake! Bestial performance la de la banda, bestial el lanzallamas que el cantante sacó para cocer a su infortunado tecladista... quien acabó saltando por todo el escenario con bengalas estallándole por todo el cuerpo. Mi hermana gritaba de emoción, éste era otro de sus temas favoritos y la olla era algo que todos esperábamos. Richard y Paul tocando a la vez el poderoso riff del solo me estremeció de arriba abajo. Cantando al unísono para devorar las partes de Flake, la canción se fue apagando dando paso al alma de la fiesta... No reconocí los sintetizadores al inicio, mi hermana me hacía caras a ver si la distinguía, pero hasta que la poderosa melodía de "Du Riechst so Gut" comenzó a sonar fue que me di cuenta de que la celebración había comenzado. Bailando como si de una canción de discoteca se tratara, el primer éxito de los germanos hacía que todos saltáramos y cantáramos cada pequeña parte de ella como si toda la vida la hubiésemos escuchado. Por supuesto, el momento más glorioso fue el momento del solo, donde Landers y Kruspe se juntaban de nuevo al centro del escenario y tocaban al unísono con los brazos cubiertos de bengalas. Un show.
La siguiente canción quedará en mi memoria sólo porque me encantó cómo la tocaron, en verdad "Benziin" no es uno de mis temas favoritos pero la ejecución fue impecable y, por supuesto, dio paso a uno de mis grandes esperados. Los ruidos de las tropas marchando ya nos habían puesto a todos en sintonía, los espectadores mismos marchaban cada uno en su lugar, el suelo del estadio tembló, no les miento... y la euforia regresó. "Links 2 3 4", con su frenético y marcial ritmo, su letra metafórica y su agresividad nos volvieron locos a todos. Muchos agitábamos los brazos, y en lugar de hacer los famosos cuernitos del metal, contábamos con los dedos el "2, 3, 4" x3
Pero si hasta ahí creíamos que se había puesto buena la cosa, no sabíamos lo que nos esperaba... La melodía de teclado que conocíamos tan bien, que tantas veces habíamos escuchado, que invadía los ringtones de tantos teléfonos, seguida de ese poderoso riff pesado, de esa letra tan fácil y tan memorable... "Du Hast", ¡LA canción! No hay palabras para describir lo fuerte que sonaron nuestras voces. El estadio volvió a sacudirse... creo que fue la que más fuerte cantamos, la que todos esperábamos sí o sí. Matizada por una de las explosiones más llamativas de todo el show, donde Lindemann disparaba unos cohetes al cielo y éstos "mágicamente" regresaban a la parte alta del escenario y chocaban con un enorme proveedor de papel picado que nos bañó por completo. Emocionante, ¡impresionante! Luego le tocó el turno al éxito dudoso... Tengo que reconocer que, pese a mis iniciales reticencias, me divertí cantando y bailando "Pussy", pues la letra es todo menos seria xD Y Schneider, Lindemann y Landers sacaron de sus pantalones sendos consoladores que echaban chispas, aunque por desgracia a Landers no le funcionó.
A este punto, ya estábamos todos completamente agotados, pero sabíamos que faltaba lo mejor, había algunas canciones que no se habían tocado y que sabíamos que sí o sí entraban en el set. Las luces se habían apagado, pero todos sabíamos que volverían en cualquier momento. Lo que sorprendió a más de uno, y especialmente a mi hermana ya que es su canción top favorita, fue la repentina llegada de "Sonne". Fue algo increíble verla con los ojos llenos de lágrimas. Ahí comprendí completamente el increíble poder que este sexteto tiene sobre muchos de nosotros, si no todos. Como la fiesta seguía, "Haifisch" llegó con su ritmo bailable, su interesante letra y el encanto al que me ha sometido desde que la escuché por primera vez. A esta altura yo ya no podía saltar, así que bailaba en mi lugar agitando la cabeza... Pero algo dentro de mí me decía que faltaba ésa, esa canción que yo tanto amaba, y que llegó también de pronto, llenándome de energía y de electricidad: "Ich Will", MI canción top favorita, la que mejor engloba para mí lo que Rammstein es, a pesar de las reticencias que inicialmente le tenía el grupo, la que demuestra bien crudamente que ellos y nosotros estamos comunicados por algo intangible. "Wir wollen eure Hände sehen", y Till diciendo "Levanten las manos", en su atravesado español... Otra de las veces en las que morí y reviví.
Se acercaba el final... yo lo sabía pues no suelen hacer demasiados bises, pero también sabía que "Ich Tu Dir Weh" y "Te Quiero Puta" no podían quedar fuera. Me complacieron con ambas... aunque no de la forma que muchos esperábamos xD "Ich Tu Dir Weh" duró apenas unos 40 segundos, dando paso a Flake quien, con una brillante trompeta, anunciaba el inicio de la canción en español. Y fue el acabose. Aunque a no todos nos gusta esa canción o la encontramos un poco simpática, todo el mundo la coreó y se divirtió. Y así se acabó... así como comenzó, se terminó. Yo no podía creer lo que había vivido. Me había pasado una aplanadora por encima.

Sinceramente, fue uno de los mejores shows en los que he estado, si no es el mejor de todos. Me di cuenta, con mayor certeza que nunca antes, de lo importante que es su música para mí, de cómo me llena, de las altas expectativas que ponía en ellos y que cumplieron a la perfección, siendo aun más de lo que esperaba.
Así concluye mi reseña sobre esta gran banda que ha sabido invadir cada espacio de mi corazón... Por todo lo que son, por todo lo que nos dan, ¡gracias, Rammstein!

6 comentarios:

José de México dijo...

Excelente reseña amiga! Es muy grato ver a feminas que admiren tanto a Rammstein ;D Gracias por el Setlist, ya espero con ansias que se presenten el próximo lunes aquí en México! Saludos \m/

PD: Felicidades por tener gustos tan geniales ;D

Nakamura dijo...

me lei toda la reseña y senti que estuve en el recital al que desgraciadamente no pude asistir por diversos problemas -.-"

muy completa la forma en la que lo contaste, desde como lo viviste hasta la vision panoramica de la gente que estuvo ahi...

la verdad muy grosa reseña! un salu2 de Nakamura che!! xD

Anónimo dijo...

:s aca aflojaste flaca, yo me mandaria al recital con una bengala (onda cromagnon) y una remera que diga "sol sin drogas"

Sefardim dijo...

El que levó una bengala me pareció un completo estúpido (estaba a unos metros delante mío).

¡Gracias a los demás por sus comentarios!

Anónimo dijo...

Recuerdo que en España comenzaron a pegar fuerte a raíz de Du Hast en la película The Matrix (en el 99! qué viejos somos...).

En la Uni rularon los mp3 como locos (casi al poco de extenderse el formato; mira, de otros alemanes curiosamente), porque además, con eso de la ingeniería, había gente que entendía bastante el alemán: "du hast mich gefraaaaaagt"

Realmente buena la reseña, ya iba haciendo falta caña por aquí, ya...

Anónimo dijo...

Q BIEN por ese detallado y euforico relato vivencial y experimental; yo al igual, senti cosas maravillosas y electrizantes y fue el espectaculo q más me he gozado.

En mi pais vinieron a principios de Diciembre, COlombia.