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miércoles, 25 de agosto de 2010

Diario de una fansubber XI

Me asusta ver lo increíblemente rápido que pasa el tiempo.

Yo sé que muchos posiblemente no tengan ni idea de lo que es el trabajar un episodio con subtítulos, y la verdad es que los entiendo. Yo recuerdo que hace ya muchos años atrás, cuando estaba vuelta loca por la emoción de poder ver el anime en su idioma original pero con subtítulos en inglés, deseaba que el resto del mundo se enterara de este maravilloso descubrimiento. Pero para mi desgracia (y la de muchos), el inglés no es un idioma que dominemos, así que empeñada en mi necesidad por que vieran lo que yo tanto estaba disfrutando, me di a la tarea de intentar subtitular un episodio.

Y sí, como podrán estar pensando, yo no tenía ni idea del trabajo que requería semejante labor titánica. Si no recuerdo mal, se trataba del primer episodio de Saikano, y sólo alcancé a traducir el primer minuto y me insulté a mí misma por creer que podría lograr tal hazaña.

Claro, el tiempo pasó pero la emoción no, así que en algún punto de la línea del tiempo lo intenté de nuevo, pero ahora sí, de manera oficial bajo el auspicio de un fansub de buen corazón. Digo de buen corazón porque antes lo intenté en algun otro grupo y fui vilmente rechazada, experiencia que no les recomiendo mucho, pero si los invito a intentarlo nuevamente, que la perseverancia logra milagros, jeje.

Pero bueno, sin desviarnos del tema. Ciertamente no es lo mismo ver el anime subtitulado a trabajar en los subtítulos de un anime. Yo lo descubrí demasiado pronto para mi mala suerte. Estar varias horas frente al PC tratando de interpretar diálogos en un idioma ajeno que no dominas muy bien puede ser una verdadera pesadilla. Más cuando eres novato en esta maravillosa tecnología que llamamos internet y ni siquiera tienes idea de que existen diccionarios online.

Ahora hagamos de cuenta que la cinta de la película se adelantó como 6 años. No sé a ciencia cierta cómo pasó o por qué pasó, pero de mi inicialmente traumante carrera fansuberística en la cual no pretendía estar demasiado tiempo, pasé a cargar con la responsabilidad de toda una comunidad que tiene día con día distintos tipos de exigencias. Es extraño cómo juegan las piezas en el tablero. El peón quería seguir siendo peón y de repente lo coronaron.

Pero no es malo, no. Han sido 6 años llenos de emociones diversas, satisfacciones varias y también, por qué no decirlo, unos cuantos sinsabores, que han hecho de esta experiencia algo verdaderamente único. El saber que la gente con la que convives a diario le tiene un aprecio desmedido a este proyecto y que gracias a él ha logrado como yo reunir toda esa cantidad de recuerdos invaluables, hacen que cada una de las horas invertidas hayan valido la pena.

Por eso mi mensaje a todos los chicos que forman parte de la comunidad Athena no Seinto:

Gracias por seguirnos tantos y tantos años, por las críticas buenas y malas, por ser pacientes y por disfrutar del trabajo que hacemos, ya que siempre será la finalidad principal el que todos puedan disfrutar de la animación nipona. Así que es doblemente satisfactorio el que lo disfruten y aparezcan comentarios tipo "fue un mal día pero con esto me han arrancado una sonrisa". Eso sin duda que nos motiva a esforzarnos un poquito más y desear arrancarles unas cuantas sonrisas adicionales.
Y por qué no, darle las gracias a toda esa gente que viene a molestar de vez en cuando, nos hacen pasar una tarde entretenida, jeje.

Y un mensaje para los chicos de AnS:

Aunque a veces no pueda convivir demasiado con ustedes, de lejos (o de cerca) voy siguiendo sus pasos para conocer un poquito más de cada uno, estar al pendiente de sus necesidades y lograr que esa gran oficina que tenemos seá siempre cálida y cómoda para refugiarse en ella. Y aunque a veces toquen regaños varios, siempre será para tratar de mejorar. Y claro, también les ha tocado y les tocará la versión maligna de esta personita, pero eso es otra historia. Lo cierto es que me alegra mucho que puedan sentir a AnS como su segunda casa y disfruten tanto la labor que se hace. Y que cuando toque dar vuelta a la página, lo hagan con una sonrisa y la satisfacción de que invirtieron su tiempo en una gran anécdota de vida.
Gracias a todos ustedes por su esfuerzo y dedicación, espero que puedan estar muchos años más con nosotros.

8 años de Athena no Seinto Fansub, de los cuales he compartido 6. Historias hay muchas, todas bien guardadas en un empaque de lujo.

Igual, ¡6 años! ¿Me haré viejita aquí?

*Ixa prefiere no imaginarse eso...

viernes, 25 de diciembre de 2009

Recuento de una década: Diario de un fansubber IV

Ojalá fueran tiempos más felices. Ojalá fuera una Navidad como Dios manda, con la familia reunida, con el pavo en la mesa, con los regalos bajo el árbol. Pero muchas cosas no siempre son como se buscan ni tampoco como se desean; muchas cosas son, ni más ni menos, como les toca ser, ya sean buenas o malas, tristes o alegres. Y es por eso que, ad portas del fin de la primera década del siglo XXI, a un par de días del comienzo de la década de los 10s, me pregunto: ¿cómo llegamos a esto? ¿Qué ocurrió en todo este tiempo? Es difícil pensar en retrospectiva y ver todo lo que ha ocurrido en estos años con la claridad suficiente para responder a aquellas cuestiones, pero sí es simple afirmar que en estos diez años han pasado muchas cosas.

Durante el primer año de la década, y curiosamente el último año del siglo XX, la vida era simple. Cursaba yo el segundo año de Enseñanza Media (lo que sería el equivalente chileno al antepenúltimo año de preparatoria. Saquen sus cálculos). Mis mayores obligaciones constaban en estudiar lo suficiente para sobrevivir al colegio, llegar a la casa a ver televisión, conectarme a Internet para bajar a las descomunales velocidades de aquellos tiempos, comenzar los primeros (y escasos) romances de la adolescencia y hacer ya más nada. Eran buenos tiempos, con buenos amigos al lado, con fiestas nocturnas y con la inocencia del no saber nada del porvenir. Simplemente se vivía y se respiraba el aire fresco de los dieciséis, edad que tenía yo durante el año 2000.

Durante el 2001 marcado por el ataque al World Trade Center en Nueva York (realmente curioso resulta que haya sido un día 11 de septiembre, mismo día en que -en 1973- se efectuó un golpe de estado en Chile, el cual fue ampliamente respaldado y financiado por el gobierno estadounidense), la cosa seguía medianamente igual; ningún cambio notable. Los mismos vaivenes de siempre con la familia, las mismas peleas y buenos momentos con mi vieja, el mismo ambiente escolar que, mirando hacia atrás, ahora se echa tanto de menos, la misma rutina que variaba entre la televisión e Internet. No recuerdo mucho más de ese año, pero tuve el logro de pasar al último año de Enseñanza Media. Da risa pensar que en ese momento me alegraba de estar a un año de terminar la escuela, sin siquiera ponerme a pensar en qué estudiaría en mi futuro universitario. ¡Cómo me ha pesado eso en todo este tiempo!

2002. Ah, 2002 fue un gran año. Uno de los pocos a los que puedo considerar con ese adjetivo. No sé por qué recuerdo a ese año con tanto cariño. Bueno, sí, sí lo sé: fue un año de muchos avances en muchos ámbitos de mi vida. Estaba dejando de ser un niño adolescente para convertirme en un pseudo-adulto (iba a usar el término "niño adulto", pero algo en mi interior me dijo que mejor no), tras mucho deambular por la soledad de la vida, conocí a una mujer que se hizo mi polola (término chileno que en otros países significa "novia", "enamorada", cómo gusten) y que aún continúa conmigo hoy, terminé el colegio sin perder ningún año, logré pasar el invierno y seguir vivo. Sí, fue un gran año. Continuaba estudiando canto y guitarra aquí en La Florida, Santiago (no sé si lo mencioné antes, pero durante 2000 hasta más o menos 2004 estudié música y hasta tuve mi banda; nos presentamos muchas veces en vivo y tocábamos más que nada Los Prisioneros). Definitivamente, un buen año. Como pocos.

En 2003 comenzó la debacle. Como dije antes, nunca me puse a pensar en qué estudiaría para mi futuro, y como aún me faltaba algo de madurez para tomar la decisión, y como mis padres parecían más preocupados de sus asuntos que de guiarme, me puse a estudiar lo que estaba de moda para mí en ese momento. Ya no recuerdo muy bien el nombre de mi primera (y fallida) carrera, pero era algo como Interpretación Musical. En fin, ya saben: hacer solfeos, escribir y leer partituras, aprender piano. A mitad de camino, ¡en mi primer año!, me di cuenta de que eso no era para mí. Deshice mi banda (que ya estaba prácticamente deshecha, pues consistía de un amigo en el bajo, voz y coros, yo en guitarra, voz y coros también, y el amable y para nada quejoso FruityLoop en batería. Ey, llegamos a grabar un disco en vivo, así que no me quejo), hablé con mi padre y abandoné esa carrera. Al próximo año comenzaría una carrera prometedora que se basaba en algo que sabía desde que tenía catorce años: inglés.

Así fue como en 2004 me inscribí en la no muy respeta (aunque ha mejorado) Universidad de las Américas para estudiar Traducción e Interpretación en Inglés-Español. Fueron buenos tiempos. La carrera la estudié desde ese año hasta mediados de 2006. Entretanto, en mi vida personal, volví con mi novia, con la que había terminado la relación en mayo de 2003 por razones que a estas alturas parecen sumamente tontas, por fin pude ganarle la "guerra" a mi mamá para que dejara de hostigarme con exigirle dinero a mi viejo por la razón que a ella se le ocurriera en ese momento (quizás la vencí un poco tarde, pero era un problema que tenía encima desde 1995, así que me hizo muy feliz acabar con él). Nada más que contar sobre este año. Lo más notable, aparte de las medallas de oro y bronce de Feña González y Nico Massú en las Olimpiadas de Atenas, fue que por fin pude comenzar a sentir plenamente lo que era la universidad... Aunque fuera las Américas.

2005 fue un año aburrido, sin mucho que contar. Mi noviazgo seguía viento en popa. La universidad iba a los tumbos, como siempre, pero se sobrevivía. Mis discusiones con mi madre iban en aumento en muchos niveles (sí, sé que discutía mucho con ella, pero cuando uno es hijo de padres separados suele discutir más con el padre con quien vive. No es que no me arrepienta de haberlo hecho, pero ésa es la verdad), pero gracias a eso pude darme cuenta de que por fin había dejado de ser un adolescente, pues al hacer el ejercicio de escucharme desde el exterior, me percataba de que mis argumentos tenían sentido... aunque muchas veces no tuvieran razón. Éste fue el año en el que, para practicar mi inglés, decidí ingresar a AnS. Pensé que iba a durar dos semanas, nunca imaginé que me quedaría por años. Lamentablemente, también fue éste el año en el que la Crisis Vocacional comenzó a hacer presa de mí: las materias de la carrera no me estaban gustando y comencé a hacerme la pregunta que muchos se hacen, ya sea tarde o temprano: ¿quiero dedicarme a esto toda la vida?

Por eso fue que en 2006 cometí el que considero mi peor error hasta la fecha: a mitad de año convencí a mi viejo para dejar la carrera de Traducción y me fui a su carrera "hermana": Pedagogía en Inglés. No puedo decir que me fue mal, pues con toda la humildad posible debo admitir que tengo cierto talento para el idioma y que no me hacía falta estudiar para sacar buenas calificaciones, pero no me sentía feliz ahí. Además, tuve una experiencia traumática cuando en la asignatura de Práctica I nos tocó a unos compañeros y a mí ir a hacer clases a un segundo medio de un colegio. Era el curso más desordenado, maligno, déspota y cruel de todo el colegio y se lo lanzaban encima a unos novatos como nosotros (en especial si tomamos en cuenta que los profesores se aprovechaban de los alumnos en práctica y leían revistas, o simplemente se desaparecían, mientras uno hacía una suerte de clase. ¡Con razón nuestra educación está como está!). Fue en esas prácticas en las que me percaté de mi gran error y arrepentido decidí seguir con la carrera, pues sería mucho volver a cambiarme. Pero tras mucho conversar con mi papá, ahora con la humildad del que sabe que la embarró, decidí sentar cabeza en lo académico y comenzar a estudiar lo que había rechazado desde un comienzo por tontas trancas que tenía desde niño.

A mediados de 2007 abandoné la carrera de Pedagogía en Inglés y comencé a estudiar Psicología, siguiendo los pasos de mi padre y de su profesión que es "prima lejana" de la mía (Psiquiatría). Pero 2007 no fue un año simple. Tenía cuestionamientos por todos lados, desde mi familia, mi novia, mis padres y también desde mí mismo. Comenzaban a pesarme los años divagando por diversas carreras, pero aún había tiempo. El fansub me servía como una especie de desviación a los problemas, como una buena vía de escape. Pero ese año también hubo profundos asuntos en el fansub que también me quitaron la calma. Por suerte, según avanzaba ese año, las cosas se fueron solucionando, no sin sacrificios por todas partes, pero sí con una calma renovada.

2008 ha sido uno de esos años que uno nunca quiere vivir, un año marcado a fuego por la muerte de mi madre. Esto me afectó de muchas formas, aunque el fansub pareció ser ajeno a todo ello, pues continué mi trabajo con una frialdad que aun hoy me asusta. Como dije anteriormente, me servía de vía de escape y no hay mejor momento para utilizar un instrumento así que para cuando se sufre una crisis como la que vivía mi familia en aquel año. En la universidad caí en varias asignaturas, especialmente pues ahora debía sentarme a estudiar a consciencia y ésa era una habilidad que nunca había desarrollado, y eso me atrasó varios años. Y para alguien que llegaba a la mitad de sus veintes, atrasarse varios años significaba egresar de la carrera cada vez más cerca de los treinta. Mi madre falleció en junio cuando el cáncer le ganó esa batalla y nosotros, tres hermanos (dos mayores que yo por alrededor de diez años) y dos sobrinos nos vimos de pronto sin el pilar de esta casa y de esta familia. Nunca le he tenido mucho cariño a esta casa en la que habito y a la que jamás he podido llamar "hogar", pues por los problemas que se fueron acumulando con los años, todo el amor que pude ir sintiendo por este techo se perdió cuando fue superado por el rincón oscuro de mi corazón. Y, sin embargo, la vida debía continuar y aquí seguimos hoy.

Pero 2009, este año de transición, no ha sido bueno. Para que puedan imaginar la situación en la que se encuentra mi familia, imaginen una casa. Imaginen que esa casa tiene cimientos que, si bien no son perfectos, son firmes y seguros. Imaginen que mis hermanos y yo somos como paredes, unas más solidas que otras, que se aferran a ese muro por seguridad, pues así han estado desde que esas paredes fueron construidas, y también imaginen que mis sobrinos son como dos paredes pequeñas que se aferran tenazmente sólo a una que mira hacia afuera, no hacia adentro donde están ellas. Un día llega un terremoto, los cimientos (que serían mi madre) desaparecen y las paredes, que sólo estaban unidas en las esquinas, se tambalean cada una para su propio lado, equilibrándose en el aire como pueden, pero sin caer aún. Así es mi familia. Esto se está desmoronando de a poco y falta menos cada día para que estas paredes caigan a tierra. Como dijo Basile cuando Chile derrotó a Argentina: "Esto es un desastre". Pero ¿siempre fuimos tan débiles? ¿Siempre fuimos tan separados que sólo unas esquinas, unos pocos lazos que van más allá de la hermandad, nos unen? A la primera pregunta debo responder que no, no somos débiles, somos fuertes cada uno en un sentido, pero sólo nos preocupamos de vivir bajo el mismo techo, no de vivir juntos. A la segunda pregunta debo responder que sí, siempre lo hemos sido, y lo peor es que a estas alturas a ninguno de nosotros le interesa acercarse al otro. Por nuestros carácteres distintos. Por nuestro propio agobio.

La década comenzó como un sueño de niño, con la adolescencia y el fin de la infancia a flor de piel, pero terminó como una especie de guerra fría que nadie esperaba. Muchos planes fallaron, pero otros sí lograron concretarse y muchas otras cosas que no estaban en el horizonte llegaron para bien y para mal (pues no todo siempre es malo). Esta década comenzó con dos aviones estrellándose en dos torres altísimas que dejaron al mundo en silencio y con terror, y terminó con la muerte de un ser anónimo que no causó ruido alguno en el mundo, pero que en mi vida se marcó con el fulgor del fuego.

Es cierto, ésta es mi vida y no debería estarla compartiendo así a la ligera, pero ¿por qué lo hago, entonces? ¿Por qué me arranco las vendas del pudor y la narro como si fuera un simple cuento? Porque en esta vida donde uno es sólo uno más de varios miles de millones es muy difícil lograr dejarle algo al resto, y si ese algo puede ser mi propia experiencia de una década, de la primera década de la que tengo plena consciencia, entonces lo cedo con gusto, para otros que lean esto y hallan caído en los mismos errores que yo sepan que pueden levantarse, pues yo aún no me he rendido, y sepan que por muy negra que se vea la cosa, siempre hay algo de luz al otro lado del camino.

Esto no es sólo un desahogo yo me estoy dando, pues en parte lo es, sino que también se trata de una luz de esperanza que intento, que planeo, que deseo, darle a quien le interese tomarlo, aunque sea una sola persona.

Por eso, amigos míos, gente a quien no le he visto la cara y de la que no sé absolutamente nada, nunca se rindan, sean resilientes, sepan levantarse, pues esta vida es dura, no es un jardín de rosas sino que una carretera llena de baches, pero que puede vivirse y que para eso estamos aquí. De todos los males que vivan, saquen lo bueno. Y todo lo bueno que les ocurra, valórenlo por muy insignificante que parezca, pues quizás, cuando estemos en el 2019, miremos hacia atrás y hagamos retrospectiva para darnos cuenta de que sí logramos disfrutar lo que hemos vivido, y mejor aún: que lo que se va es una década, un período de tiempo, pero que más adelante aún nos queda mucha vida para disfrutarla con todo el gozo que podamos darle.

Mistwalker

PD: No, Tincho, no hay ninguna luz rodeándome en esta ocasión xD

miércoles, 24 de junio de 2009

Diario de un fansubber III: Hace un año...

Dicen que el tiempo vuela, ¡y cuánta razón tienen! Ya ha pasado un año desde que la vida medianamente cómoda que vivía sufrió un vuelco tremendo...

Hace un año, 24 de junio de 2008, a estas horas, recién me estaba acomodando a mi nuevo estilo de vida. Recién estaba acabando de derramar las últimas lágrimas que derramaría, inclusive hasta el día de hoy. No, no quedé seco por dentro, tampoco lloré "hasta que mis lágrimas se acabaron", como se diría poéticamente; es sólo que entendí que, si bien el sufrimiento jamás se iría, que siempre quedaría el vacío, debía seguir adelante.

Corría el mes de abril o mayo de 2008, sinceramente ya no me acuerdo. Hace poco había comenzado un nuevo proyecto para el fansub, Macross Frontier, y me preparaba para la recientemente anunciada Slayers Revolution. La universidad, con nueva carrera de por medio, sólo me daba los problemas que siempre daba, y da. Mi relación con mi familia iba normal, con tiras y aflojas como en todas las familias. Sin embargo, todo cambió el día en que a mi mamá tuvo que ir a hacerse unos exámenes por serios problemas estomacales que llevaba un buen tiempo sufriendo. Comía algo, cualquier cosa (inclusive líquidos), su estómago no lo resistía y debía correr al baño para vomitarlo. No era la primera vez que mi vieja sufría de malestares de salud, y ya estábamos acostumbrados a que se negara a ir al médico por un motivo de orgullo referentes a otro tema, el cual prefiero callar.

Ahora que recuerdo bien, fue en mayo cuando mi mamá por fin se decidió a ir al médico. Los resultados no fueron buenos, todo lo contrario: se le detectó cáncer en etapa IV. Para quienes no sepan mucho del tema, es más fácil reconocerlo bajo el nombre de "cáncer terminal". El cuerpo de mi vieja había sufrido una metástasis que ya no se podía revertir y ahora cada segundo que tuviera era un regalo.

Es curioso, pero recuerdo que llevaba traducidos doce capítulos de Macross Frontier cuando me enteré de la noticia, y a pesar de lo que muchos pudieran pensar, continúe con mi trabajo en el fansub como lo haría en cualquier día. ¿Fue frío? ¿Fue inhumano? No lo sé, pero era una buena vía de escape. Le conté del asunto a unos pocos dentro del fansub, pues no sabía muy bien cómo tratar el tema. A los que se los conté primero, Ixa y Zeratul, me dieron todo su apoyo y, sobretodo, paciencia.

Veía como mi vieja se iba demacrando con el pasar de cada día. Se dice que hay muchas formas de tomar una noticia tan trágica como el anuncio de tu muerte: algunos se resignan rápidamente y comienzan a hacer planes para cuando ya no estén, otros se dedican a disfrutar sus últimos días al máximo... Lamentablemente, y aunque lo intentó, mi vieja perdió esa batalla. Al tiempo de enterarse que iba a morir, perdió la vitalidad y cayó en cama. Nunca más se levantaría.

Pasaron las semanas y, si bien voy a evitar dar todos los detalles, puedo decir que es curioso que uno se vaya acostumbrando a todo, incluso al observar los dolores del cáncer en una persona tan cercana como tu propia madre. Estábamos en pleno invierno, uno de los más crudos, con mucha lluvia, y cada vez que llovía, curiosamente, yo y una tía íbamos a comprar los remedios, sueros y otras cosas necesarias para que mi vieja pueda soportar el dolor de la mejor forma posible. Algunos dirán, y me lo han dicho, que Dios me estaba poniendo a prueba, otros que Él sólo quería perjudicarme. Tonterías. Nunca le creí a ninguno de los dos bandos, pero mi fe de todas formas se esfumó por completo. Hasta hoy.

Llegó junio. Los exámenes en la universidad. Escaparme traduciendo para el fansub. Hacer oídos sordos a los quejidos del dolor. Comenzar a aceptar el hecho de que mi vieja se iba. Sorprenderme por las reacciones, que nunca esperé, que tuvieron algunos. Tener que mediar entre estúpidos líos familiares. Tener que hacerme a la idea de que mi mamá me había dejado a mí, al menor de sus hijos, prácticamente como cabeza familiar "por ser el más centrado". Y entonces, en esa vorágine de sucesos que ocurrían uno tras otro, mezclándose como en una graciosa danza de ironía y sufrimiento, mi mamá tuvo un ataque grave. Me alegra mucho, a pesar de que muchos aún no me lo perdonan, haber traído a mi novia ese día viernes, aunque sabía que no iba a poder acompañar a mi vieja a la clínica, pues gracias a ese sacrificio que hice, permití que la nuera a la que ella tanto quiso siempre, pudiera despedirse. Mi mamá nunca volvería a casa.

Los días 21, 22 y 23 de junio de 2008 fueron los más pesados. Estábamos en la Fundación López Pérez, una clínica para enfermos terminales de cáncer, en el centro de Santiago. Una de las mejores clínicas que el dinero podía conseguir, con un gran sistema de salud (por muy poco que se pudiera hacer), con mucha comodidad y limpieza. Aunque con una gestión de enfermería que no dejaba conforme a nadie. En fin, no siempre se puede tener todo. Mi viejo, un médico, que llevaba separado de mi madre trece años, pagó todos los gastos sin chistar, profundamente afectado por la inminente muerte de una mujer a la que conoció desde niño y a la que, en algún momento, amó como a nadie. Una de las cosas de las que más carece esa clínica es de camas: durante todas esas noches en que estuvimos ahí, nos apiñábamos lo mejor que podíamos, pues éramos un grupo numeroso, en las incómodas sillas de las salas de espera. Si es que dormíamos más de una o dos horas, claro está.

Mi madre desde el sábado veintiuno que estaba en un coma inducido, pues la morfina había perdido todo su efecto, conectada a un respirador artificial, sin saber que estábamos todos en su habitación acompañándola. Ese día, si bien sabíamos que mi vieja estaba grave, no sabíamos qué tan grave estaba, así que decidimos volver a casa. El médico tratando de mi mamá, del cual ya no recuerdo el nombre (aunque sí recuerdo que era zurdo y que tenía letra de chico de básica -primaria-... ¡las cosas que recuerda uno de esos momentos!), me llamó al celular a eso de las 23hrs. para preguntarme, indignado, que por qué no habíamos acompañado a mi mamá durante todo el día. Tuve que aclararle que estuvimos toda la tarde junto a ella, y eso que era un día lluvioso, pero que como estaba "dormida" preferimos volver a nuestras casas y que al otro día volvíamos. El doctor me dijo, así, a secas, como todo buen médico que no tiene idea de los procesos afectivos, que debíamos ir inmediatamente a la clínica, porque a mí vieja le quedaban menos de 48hrs. de vidas... si es que tenía suerte. Avisé a mi familia y en una hora, o un poco más, ya estábamos allí. Los familiares se fueron presentando de a poco, como gotas de agua que caen desde una cañería rota. Nos quedamos hasta el lunes.

Yo, cansado y sumamente estresado por todo lo ocurrido, fui a hablar con el médico tratante de mi vieja la tarde de ese lunes y fui tan frío como él lo había sido conmigo por teléfono. Le pregunté si mi mamá se moría esa semana, me respondió que sí. Después le pregunté si mi mamá se moría ese día, como mi vieja había mostrado una leve mejoría, me dijo que no. Entonces le pregunté si podía ir a descansar un poco a mi casa, porque ya no daba más; me dijo que no había problemas.

Pasé a la habitación de mi mamá un rato más, para seguir acompañándola una o dos horas y después me fui a casa. Mi vieja había despertado la noche anterior, la del domingo, del coma, sufriendo de todos los dolores del cáncer. Al menos tuvo la oportunidad de despedirse. Confiado en que podría volver a verla, me marché del lugar planeando en volver al día siguiente. Nunca más vería a mi vieja con vida.

Eran cerca de las 21:30pm. de ese día lunes 23 de junio. Yo y mi novia nos encontrábamos en casa, descansando (no pensar mal. Gracias). El resto de mi familia había vuelto a casa un par de horas antes, pues en la clínica les habían dicho que ya debían irse (cosas del sistema, supongo). Y entonces, a eso de las 21:25, mientras hacía cualquier otra cosa, la imagen de mi mamá se me vino a la mente: la imagen de una caricia que le había dado durante la tarde y que en ese instante vi tan nítida como cuando se la di. No pasarían más de dos minutos cuando sonó el teléfono. Luego, un grito de mi hermana. El llanto de algunos. Había llegado la noticia de que mi mamá había fallecido, acompañada solamente por su pareja.

El resto ya es otra historia. Vino el velorio, el pastor evangélico hablando (mi mamá había cambiado hace un par de semanas su religión católica por una evangélica, o protestante, lo que prefieran), los hijos caídos, los parientes abatidos, mi abuela aceptando con resignación la muerte de su hija. Una suerte de réquiem que escribí y que envié por correo a algunos de mis amigos, de los que me acordé en ese momento (se me olvidaron algunos que recién estarán enterándose de lo ocurrido al leer esta entrada. Espero que lo entiendan, Kamelo, Marius, otros...).

Todas esas imágenes aún permanecen marcadas a fuego en mi memoria, y de seguro lo harán hasta el día en que a mí me llegue la muerte.

Mi madre sería cremada un par de días después. Ahora sus cenizas reposan en el Gran Océano, pues, siguiendo su voluntad, las lanzamos al mar desde Valparaíso. Eso me enseñó que, aunque parezca tonto, una tumba que visitar es necesaria. Una especie de consuelo inútil, pero consuelo al fin y al cabo.

No sé muy bien por qué me decidí a escribir esto, a hablarlo públicamente siendo algo tan personal, aunque no es algo que se me haya ocurrido en un arrebato hoy, sino que algo que ya tenía planeado desde hace meses. Una especie de cierre de un ciclo.

El sufrimiento por la muerte de mi madre, a los 53 años, por cáncer, se ha ido mitigando con el tiempo. Como dije al comienzo, siempre va a estar ahí, pero va a ser cada vez más soportable. "Lo que no te mata, te fortalece", dicen. Je, cuánta razón tienen. Ahora mi vida es un poco más complicada de lo que era antes, pero no puedo quejarme. Tengo el apoyo de mucha gente.

Como dato gracioso, y que sé que no debería escribir en este momento, pero bueno...: ahora muchos comprenderán por qué se atrasó tanto Macross Frontier y otras series. Usen esto como una lección de humildad en este sentido. Es muy fácil quejarse, mucho más al ignorar lo que pasa en la vida de quién está tras ese trabajo que esperan con tantas ansias.

Ya ha pasado un año y un día desde la muerte de mi mamá. Mirando atrás, me doy cuenta que he madurado. No completamente, pero he madurado. Y espero, desde el fondo de mi corazón, que esta historia de vida que, para bien o mal, me ocurrió a mí, sirva de ayuda para muchos de los que estén sufriendo situaciones similares a la que yo viví, pues como dije durante un discurso en la ceremonia previa a la cremación de los restos mi vieja: "tenemos que levantarnos, y por más que sintamos dolor en este momento, tenemos que ser fuertes; es lo que ella hubiera querido".

Mistwalker

miércoles, 17 de junio de 2009

Diario de un fansubber II: Internet

Internet llegó a Chile a mediados de los noventa, siendo un instrumento que al comienzo no llamó mucho la atención, que era tecnológicamente muy atrasado en comparación a las conexiones actuales, que estaba lleno de problemas en muchos ámbitos y que era, por sobretodo, muy divertido de utilizar en aquellos días de mi preadolescencia y de mis posteriores años de "locura" adolescente.

Mi primer contacto con la red debió ocurrir durante 1996. Yo tenía once años y mis primos, pertenecientes a una familia siempre mucho más adelantada tecnológicamente a la nuestra, ya hacían gala de una conexión telefónica de unos cuantos kb/s. Sólo se podían conectar desde las ocho de la noche hasta las ocho de la mañana (pues salía más barato) y cada vez que lo hacían, había que despedirse de las llamadas telefónicas, pues el teléfono tenía a la red como su soberano dueño. ¡Cuántas veces nos regañaron por estar conectados a deshora! Ésos eran buenos tiempos...

Si bien, como la conexión no era mía, no podía conectarme a diario, cada vez que lo hacía era para investigar acerca de los animé que daban en la televisión. Y no digamos que era cosa fácil, pues no había Google y la velocidad de descarga era lenta in extremis (nos emocionábamos cuando un archivo bajaba a 4kb/s y descargar un mp3, que ahora tomaría a lo sumo un par de minutos, podía ser una tarea de horas), pero podía hacerse... con mucha paciencia.

Los buscadores de moda en aquellos años eran Yahoo y sobretodo, Altavista. Las webs eran simples, creadas con Frontpage o Dreamweaver (algunos más valientes se ponían a configurar los códigos html a mano, usando el simple Bloc de Notas) y se subían a servidores gratuitos, como Geocities, Lycos, Tripod o Xoom.com. Para que quedaran más bonitas, las páginas se vinculaban a servidores de redirección (ni idea de cuál será el verdadero nombre técnico) como cjb.net, para que cuando le mostraras tu humilde página a alguien, al menos fuera algo más bonito y decente que una larga dirección de Geocities, con "Tokyo" y "Pagoda" en el nombre.

Ya en pleno 1998 a mi casa llegó un computador por fin decente, un Acer Aspire, de color negro y con 1GB de disco duro, una cantidad ENORME en esos días (mi anterior PC era un 486, de 2MB de RAM, y 300MB y un poco más de disco duro... ni hablar de tarjetas de sonido o de video). Internet llegó a casa en un reluciente módem telefónico de 33.3kb/s de velocidad (que los más entendidos me corrijan, que no recuerdos las cifras exactas) y con una conexión Entel, empresa que lideraba el mercado en los extraños noventa. Al ya ser poseedor, junto con mi hermano mayor (ya se imaginarán los conflictos que habían por quién ocupaba el computador en qué día... el menor siempre salía perdiendo por alguna razón), de una computadora en casa, mi acceso a la red se expandió de un día para otro. Ya no sólo visitaba páginas, sino que creaba las mías. Ya no sólo bajaba imágenes, sino que ahora subía las mías. Todo era bonito e interesante. Creé mi cuenta actual de mail en febrero de 1999 (¡va a cumplir diez años!) para la web de animé que había creado, e, inspirado por uno de mis primos, descargué y conocí IRC, programa que usaría durante años para chatear a diario acerca de nada con muy buenos y lejanos amigos de un canal llamado #ani_manga, en el servidor de VTR, otra empresa chilena de internet.

No puedo evitar recordar a esos muchachos con mucho cariño, pues viví muchas cosas muy divertidas con ellos. Nos reuníamos en los locales del centro de Santiago para hacer estupideces hasta que anocheciera, nos confiábamos historias y secretos, habitábamos en medio de rumores de amoríos adolescentes, nos peleábamos y volvíamos a abuenarnos. Ahora que lo pienso, es un poco como estar ahora dentro del fansub, pero con la inocencia de los años jóvenes.

Al poco tiempo de estar navegando, me topé con una interesante página web llamada "El Pergamino del Anime", una de las primeras webs de fanfictions en español. En ese momento yo no tenía idea de qué era un fanfiction, y como no existía Wikipedia para responder a mis dudas, me uní al foro de dicha página (un foro arcaico, donde todos los temas se mezclaban entre sí en forma de troncos y ramas, y no había un orden como en los foros actuales... y sin embargo, lográbamos comprenderlo), donde conocí a más gente de otros países distintos a Chile. Ya había entablado conversaciones con "extranjeros", pero nunca amistad. En esa desaparecida web, muerta hace ya tantos años, conocí el arte de las escrituras hechas por fanáticos, antes de los tiempos de Harry Potter o de las películas del Señor de los Anillos; escritos pésimamente hechos, llenos de faltas ortográficas y de historias que, a ratos, eran malísimas, pero muy, muy entretenidas. Por supuesto, yo también me subí al tren, y en esa web publiqué algunos de mis primeros escritos, los cuales también se perdieron con el tiempo... por suerte.

Y entonces, vino el debacle. Internet había resultado ser sumamente interesante, pero como todo juguete nuevo, perdió su valor con el tiempo. Los amigos de antaño desaparecieron, IRC ahora estaba vacío y yo tenía otras cosas de mi interés en mente. De un momento a otro, dejé el computador a un lado (mi hermano no perdió el tiempo y se hizo con el poder) y durante muchos meses, quizás años, ya no recuerdo bien, no volví a conectarme, ni siquiera para revisar mi correo.

No sería hasta la década del 2000 en que volví a las canchas. Llegó otro computador nuevo a la casa (mi ya famoso hermano, overclocker de corazón, había logrado ultimar la pobre máquina anterior) y al mismo tiempo llegó a Chile la conexión en banda ancha. Al ser la velocidad más rápida, al poder bajar un mp3 en sólo segundos (pues en los primeros días, sin tanta gente usando el sistema, la conexión era realmente rápida), volví a interesarme.

La rutina era simple, en todo caso. Ya no hacía páginas web, nunca me interesé en chatear porque sí y el furor del fotolog nunca me golpeó (así como el amor por el Facebook me es esquivo en estos días). Lo único que hacía en la red era navegar por aquí y por allá, descargar uno que otro video, uno que otro mp3, una que otra imagen (incluyamos aquí el hentai) y leer una que otra historia de la recientemente descubierta Fanfiction.net. Entonces, cuando la rutina me hacía volver a querer abandonar internet (además de las continuas amenazas de mi madre de sacar el servicio por culpa de las cuentas), encontré una web de Pokémon (sí, Pokémon) que me interesó mucho: Mundo Pokémon, se llamaba. La web en español más completa de la serie que jamás conocí. Ésa fue la primera comunidad grande de animé a la que me uní. Con el tiempo, Mundo Pokémon cambió de perspectiva y se convirtió en UniversoAnime. Puede que muchos conozcan la web, aún existe y su fansub, el cual ya no existe, se llamaba Vago Fansubs. Participé en dicha web durante casi dos años y la abandoné debido a peleas con los líderes, pues no me gustaban sus políticas (aunque me llevo la mejor de las impresiones de uno de ellos). Sin embargo, en dicha web conocí a varios de los que hasta hoy considero muy grandes amigos. De hecho, con algunos de dichos amigos nos hicimos a la tarea de crear una web de fanfictions, proyecto que finalmente no funcionó.

Con las mejoras de las velocidades de conexión y de disponibilidad del servicio, comenzaron a aflorar los fansubs. Mucho tiempo después de que los fansubs se asentaran, descubrí Frozen Layer. Hace ya algún tiempo que había comenzado a interesarme en otros animés que no fueran los que aparecían en la televisión, y gracias a esa web, pude descargarlos. Corría el año 2003 y con el mismo grupo de amigos con el que habíamos intentado armar una web de fanfictios, creamos un humilde fansub de nombre Neko Fansub. Debo admitir que fui muy irresponsable con ese proyecto; hice muchas promesas y jamás las cumplí. El fansub tan sólo trabajaba manga y a mí se me encargó Naruto, en esos días una serie nueva, pero mi habilidad de traducción no era buena (aún no estudiaba dicha carrera, lo que haría en 2004 hasta 2006) y, simplemente, jamás encontré el ritmo. A mis compañeros les fallé completamente. Al menos recuerdo haber pedido disculpas por eso, pero la culpa nunca se fue del todo.

Con el tiempo perdí el contacto con la mayoría de dichos amigos, aunque como dije anteriormente, algunos se mantienen presentes, y seguí en solitario por una temporada, cambiando un poco mi enfoque hacia la red. Guiado por mi hermano, conocí mi primer juego online, un MMORPG de nombre Mu Online. Me inscribí en el juego, me uní a un clan y cambié mi nick a "Kilyk", nombre que había escogido para un personaje de un fanfiction que nunca llegué a terminar, aunque ahora último volví a escribirlo, y que, a diferencia de lo que muchos creen, no se basa en el personaje de la popular saga Soul Calibur. En ese juego en línea, formando parte del poderoso clan Heraldos, conocí a otro buen grupo de gente. Nos llevamos bien durante mucho tiempo, hasta 2005, cuando el clan se disolvió por problemas interpersonales graves. Pensé que ya lo había aprendido durante mis años interactuando con la red, pero ese día recordé en que debo buscar mejor en quién confiar, especialmente en internet, política que he mantenido hasta hoy.

Ya sin juego que jugar, y sin mucho interés en los fanfictios u otros atractivos de internet, me dediqué a bajar animé de Frozen Layer. Y entonces conocí a Athena no Seinto, luego de haberme descargado los primeros episodios de Tsubasa Chronicle. Pasaría un tiempo hasta que me decidiera a volver a intentarlo en otro fansub. Noviembre de 2005 llegaba a su fin, envié mi solicitud por los conductos regulares (algo que muchos de ustedes deberían hacer xD), hice mi prueba como traductor y quedé...

Sin embargo, ésa ya sería otra historia, la que quizás les llegue a contar en algún momento.

viernes, 27 de febrero de 2009

Diario de un fansubber I: Comienzos

El comienzo es algo que, a estas alturas, me es difícil de recordar con la claridad que uno quisiera. Sin embargo, soy consciente de que mi romance con la animación japonesa comenzó a una edad temprana. Muy temprana.

Como todo niño del Chile de comienzos de los noventa, yo era uno de los fanáticos del programa Pipiripao del humilde canal UCV Televisión. Dicho programa, que a la larga se convertiría en uno de los más grandes clásicos de la televisión (infantil) chilena, transmitía muchas y variadas series de animación, "monitos", como se les conocía en esa época. Algunas de esas series eran, si no recuerdo mal, He-Man y los Amos del Universo, She-Ra, Thundercats, Fuerza-G, entre otros. Se podría decir que en cierta forma ése fue el primer contacto que tuve con la animación, aunque en aquella época no era tan consciente de lo que estaba mirando.

La primera imagen que tengo de mí mismo viendo un animé propiamente tal ("monitos chinos", se les llamaba), es aproximadamente a la edad de siete u ocho años. Estaba echado en la cama de mis viejos, viendo un canal de cable llamado The Big Channel (el cual sería sustituido por MagicKids, canal que más de un dolor de cabeza dio a mis hermanos argentinos xD). La serie que estaba viendo era el clásico shoujo de nombre Candy Candy. Sí, es raro que un hombre haya comenzado viendo un shoujo, pero bueno, qué puedo decir, después daban Robotech así que para no perderme ningún minuto de la adaptación norteamericana de Macross, Southern Cross y Mospeada, me ponía a ver la serie que venía antes, la cual al final terminó atrapándome por méritos propios. Ahora soy uno de esos privilegiados que pueden decir que vieron el final de Candy Candy.

Sin embargo, lo que considero como el verdadero comienzo tuvo su primer atisbo en 1994, nuevamente en un canal argentino de cable: ATC... o algo así. Aquella tarde, mientras buscaba algo bueno en la televisión, tropecé con un "monito chino" (el término "animé" era algo muy lejano en ese entonces) donde dos personas estaban peleando y uno se ponía una armadura y usando fuerzas sobrenaturales lograba ganarle al contrincante femenino que intentaba matarlo. No tenía idea de qué estaba viendo, además había comenzado a ver el capítulo desde la mitad... pero me gustó. Al otro día, casi a la misma hora, busqué de nuevo el canal y nuevamente estaban dando la serie. No la pillé desde el principio, el episodio casi estaba terminando, pero logré aprender el nombre de la serie: Los Caballeros del Zodiaco. Nunca más me perdí un capítulo, y cuando en 1995 comenzaron a dar la serie a través de Chilevisión, tampoco me perdí capítulo alguno, ni siquiera los que ya había visto por ATC (hasta la Casa de Capricornio, donde luego se devolvían al comienzo).

Como muchos sabrán, el fenómeno de Los Caballeros del Zodiaco no sólo fue algo que me afectó a mí o a unos cuantos; fue algo que impactó en gran parte de América. Los países donde la serie golpeó con más fuerza fueron México, Brasil y Chile, según crónicas de la época. En Chile particularmente, la serie sirvió como el gran gatillante del boom del animé. Durante los ochenta, y hasta 1995, se habían transmitido grandes clásicos de la animación japonesa: Cobra, El Festival de los Robots (programa donde daban muchas series de robots. Nunca pude aprenderme los nombre originales ._.), Meteoro, Los Supercampeones, entre otros. Sin embargo, el efecto que Los Caballeros del Zodiaco tuvo en el mundillo del animé chileno fue incomparable: abrió las puertas a todas las series que vendrían más adelante, Sailor Moon, Ranma 1/2, Slam Dunk, Slayers, Detective Conan, Virtua Fighter, Magic Knight Rayearth, y por último, el gran hito Dragon Ball, y por extensión Dragon Ball Z.

Durante aquellos años, cómo no, yo era consumidor de todo aquello. Chilevisión se levantaba como el gran estandarte de los fanáticos de la "japoanimación" (el término "animé" se iba acercando de a poco, pero aún era algo alienígena). También se alzaban ETC...TV (canal de cable que comenzó dando una variedad de programas y que con el tiempo terminó transmitiendo sólo animación japonesa; una especie de "Animax criollo venido a menos pero que igual salva vidas" xD) y Megavisión (canal donde dieron Dragon Ball Z). Además, a mediados de los noventa apareció el canal Rock & Pop, rama de la radio del mismo nombre, el cual a pesar de haber tenido una vida relativamente corta, durante su existencia nos entregó uno de los programas que también apoyó de gran manera en el auge de la animación japonesa y de los videojuegos: Maldita Sea. Lamentablemente, el canal sólo estaba disponible en la capital, Santiago.

En aquellos tiempos también comenzaba a aparecer el internet por estas tierras. Si bien era un sistema bastante mediocre en comparación al actual, donde tu conexión telefónica sólo te permitía (si tenías suerte) una velocidad de bajada de unos cuantos Kb (yo me emocionaba cuando bajaba a 4kb/s, algo impensable hoy en día), y donde sólo podías conectarte desde las 8pm, pues antes salía muy caro, fue la gran herramienta de aprendizaje, consumo, amistad, transmisión y creatividad en torno a la pasión que ya se había anidado en mí: el animé, término que por fin conocí cuando navegaba en las redes que me ayudarían a seguir mi vicio y que a la larga marcarían mi estilo de vida.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Acerca de la convivencia

Es la primera vez que escribo en el blog, pero ordenando viejos archivos, encontré ésta reflexión que había usado en un trabajo hace bastante tiempo (digamos que bastante antes de que tuviera internet siquiera XD ), pero me pareció que valía la pena, así que decidí actualizarla y compartirlo con todos ustedes.

Supongo que por a veces reflexiono sobre los desaciertos que se cometen tanto contra los aficionados del manga y el anime, como contra todos los demás y eso es algo que debemos tratar de equilibrar.

Son muchos los factores que influyen en la convivencia familiar, en el día a día. Factores emocionales, culturales y sobre todo, sociales, son los que configuran nuestra relación con las personas con las que convivimos. Analicemos cada uno de ellos por separado, para intentar encontrar causas y sobre todo, posibles soluciones.

El factor emocional es más que evidente. Se supone (por lógica) que debemos querer a nuestra familia, al menos a la más cercana. Pero eso no significa que nuestra relación sea siempre de la mejor, recordemos que el estado de ánimo de una persona es tan voluble como el clima. ¿En qué nos influye esto? Bueno, por ejemplo, nosotros podemos estar eufóricos porque al día siguiente va a inaugurarse una convención de manganime, pero probablemente nos será difícil compartir esa alegría con nuestra familia o amigos que no están en el tema. Es más, si la mostramos, puede que no la entiendan, distanciándonos un poco en ese momento, lo cual es un fallo mutuo. Creo que ambos extremos deberían acercarse e intentar entender los estados de ánimo, los factores emocionales del otro. No hace falta pensar mucho para imaginar cuanto molesta que estén pasando Ghost in the Shell en un canal del cable y venga tu madre a decirte: “¡Ya estás con los dichosos dibujitosss!”; o que te venga tu hermano menor a querer usar la computadora y al verte mirando un capítulo de Gundam 00 te diga: “Creo que realmente tienes un problema, te estas quedando anclado en la niñez”. Pero también debemos ponernos un poco en su lugar. No entienden que puedas estar viendo Nana, o una escena donde uno de tus personajes favoritos muere trágicamente, y llorando a lágrima partida, totalmente emocionado, por unos dibujos animados, o que estalles a carcajadas leyendo algún manga o viendo un capítulo de Excel Saga. Son emociones que sientes, pero en un contexto nada habitual, de hecho, tan poco habitual que para nuestra familia puede llegar a resultar extraño y hasta alarmante, lo que suele provocar reprobación.

Esto encaja con el siguiente de los factores, el cultural. ¿Por qué el manga y el anime son dos contextos nada habituales para quienes no conocen? La respuesta es lógica: ambos provienen de Japón, un lugar muy desconocido y muy lejano, que poco o nada puede influir en nuestra cultura y forma de vivir. La cultura japonesa es, sin lugar a dudas, bastante diferente a la occidental en infinidad de aspectos. Y si bien actualmente hay un poco más de conocimiento sobre el tema, es un obstáculo más que superar en nuestras relaciones sociales.

Tenemos que tener claro que un aficionado está dispuesto a asimilar, hasta con gusto en el caso de ser alguien preocupado por esos detalles, múltiples aspectos de una cultura que le es ajena, en un acto, por otra parte, de gran enriquecimiento cultural. Pero no podemos esperar así que nuestra familia esté dispuesta a tal asimilación, y que de la misma manera, acepta esa asimilación a grandes borbotones como en nuestro caso concreto. Al menos, no podemos esperar que lo hagan en altos niveles. Lo perfecto sería intentar justificar objetivamente la adopción de la cultura japonesa, pero sin demostrar (y sin crearnos realmente, por supuesto) un gran trauma o una excesiva obsesión en el tema. Como se suele decir, “paso a paso”. No voy a entrar en temas políticos de nacionalismo, evidentemente, pero no debemos olvidar el hecho de que la diversidad de culturas y su conservación enriquecen el conocimiento humano, y el dominio de unas sobre otras sólo lleva a la destrucción de un gran conocimiento.

Nos resta el factor social, a mi entender, el más importante. Todos tenemos claro que en Latinoamérica, y en occidente en general, el “dibujo animado” es un producto de consumo infantil, dirigido a los niños. Por lo tanto, cuando un grupo de la sociedad, un colectivo, comienza a utilizar de manera aparentemente equivocada no sólo un producto, sino un concepto, la sociedad lo rechaza. Lo rechaza por el mal uso que se da, o más bien, por el uso distinto que la gran mayoría piensa que es correcto. Cabe decir, punto bastante discutible también, ya que muchas fábulas actualmente “infantiles” tuvieron sus orígenes en historias que no eran para niños. Podríamos entrar en una discusión acerca de la “infantilización” de muchos aspectos de la sociedad postmoderna (para definirla de algún modo), pero eso nos desviaría del tema puntual en este momento.

¿Lo que dice la "gran mayoría"? Si, ese concepto tan manejado actualmente, y del que todos debemos tener clara su nula existencia concreta, ya que pocos se detienen a pensar que es meramente un concepto instituido en la sociedad y no una verdad. Entonces, ¿lo que hace un aficionado al manga y al anime es raro porque otros no lo hacen? ¿Y está mal porque "pervierte" algo que no está dirigido a ellos?

A estas dos preguntas creo que casi todos podemos responderlas, o eso quiero creer. Nos conocemos bien el típico discurso de “el manga abarca un inmenso grupo de géneros para todas las edades, de la misma forma que el anime, que en su mayoría proviene del manga”. Pero hay que tener en cuenta que lo que piensa la sociedad es lo mismo que piensa, en muchos casos, nuestra familia. Ellos no conocen el tema, como casi todo el mundo (o no se molestan en conocer), por lo que la sociedad debe crear una imagen entendible y fácil para satisfacer ese vació, que es la imagen que toma la familia. El problema es que esa imagen, está claro, es errónea. Y como en muchos otros casos que nada tienen que ver con el concepto real. Pero que en el caso concreto, del manga y el anime hace mucho daño a los aficionados.

A esto podría agregársele el apartado (que merecería un desarrollo aparte) del “mal trabajo” que hacen las productoras que adquieren los derechos para una serie determinada, todos hemos visto los desafortunados resultados de intentar transformar obras que no son para niños en productos infantiles. ¿Por qué pasa esto? ¿Puro interés comercial de las empresas? Posiblemente, eso sea un factor que influye bastante; pero la censura y modificaciones que muchas veces vemos, en muchas series se debe a esta necesidad de adaptar “culturalmente” un producto a la óptica de la cultural occidental. Aunque el hecho de adaptar no es malo de por sí, sino más bien esa especie de tendencia que existe en el occidente de "borrar" o "disfrazar" aquello que no comprende del todo.

Una posible solución, más que trabajosa, es ardua y pesada, además de lenta en el tiempo. Se me ocurre que la única manera de eliminar los temores de quienes te rodean, de hacerles sentir que eres un joven integro, es demostrándoles que, a pesar de tu extraña afición, sigues construyéndote como persona, creándote un criterio y una personalidad totalmente formada, ampliando tus horizontes a campos mucho más extensos que el manga y el anime, o no, pero sin exclusiones. Demostrando, en definitiva, que eres lo suficientemente madura/o como para tener un hobby o afición nada habitual sin que ello impida tu desarrollo, principio que puede aplicarse a muchos otros pasatiempos obviamente.

Como he dicho, el camino es difícil, hay que soportar intolerancias, broncas, malentendidos; pero nosotros estamos firmes en nuestra convicción. ¿Ustedes también?

sábado, 18 de octubre de 2008

Diario de una fansubber VIII

Huhu, han pasado muuuchos días desde el último topic en este blog.

Hay una cosa que siempre nos ha inquietado a nosotros los fansubbers:

¿Acaso la gente que descarga el anime cree que nosotros nos dedicamos a esto día y noche?
¿Creen de verdad que somos alguna especie rara y friki de otaku que vivimos por y para el anime?

Son cuestiones que me gustaría dejar claras en esta octava entrega, porque a veces la presión que ejercen sobre nosotros es inhumana, tanto así que por ratos nos hacen perder el gusto por lo que con tanto cariño hacemos.

Como creo haber mencionado en entregas anteriores, una persona decide unirse a un fansub en un rango promedio de edad de 16 a 22 años. Entre más pequeño estás, menos responsabilidades tienes en la vida, obvio, lo único que te interesa es pasarlo bien y ver en qué ocupar tu tiempo que a veces es mucho el que sobra. Yo cuando entré al mundo fansubbero tenía 19 años, y ya estaba cursando el segundo año de universidad, con 12 materias por semestre y aun así, tiempo libre xD
Pero ahora que ha pasado el tiempo, la cosa no es tan así. En ese entonces AnS era un fansub mal organizado, donde no se tomaban en cuenta muchos criterios de calidad, por lo que el trabajo era mucho más fácil y rápido. Ahora cada episodio lanzado para por muchas etapas, para que al fin pueda ser publicado. A ello hay que agregarle el hecho de que desde hace un par de años utilizamos el formato doble, es decir, releases tanto en avi como en mp4. Para que se den una idea, éste es más o menos el proceso que sigue AnS en cada release:

1.- Recién es publicado el episodio en Japón, comienza la búsqueda de la RAW adecuada en programas como share o winny. Este proceso es particularmente difícil en el primer episodio de una serie, ya que hay que bajar cada una de las raws disponibles para encontrar la que merece ser parte del release. Luego de esto la tarea es un poco más sencilla, porque ya se tiene la fuente de la cual se seguirá en episodios posteriores, pero siempre pasa que la fuente escogida se atrasa y hay que buscar una segunda opción, así que a veces este simple hecho puede retrasar la salida de un episodio fansubbeado. Una vez conseguida la raw, se procesa para que quede en la resolución en la que se trabajan los episodios, y así al llegar a la parte final todo quede bien.

2.- Mientras se busca la raw adecuada, se está en espera de una fuente confiable de traducción en inglés, ya que en el ámbito de fansubbers en español es muy difícil conseguir un traductor directo del japonés.
En inglés hay que destacar que existen muchos más speedsubs (fansubs publican un release de dudosa calidad, pero rápido) que en español, por lo que si se quiere lograr una traducción de la traducción más correcta, lo peor que se puede hacer es basarse en uno de ellos. Muchos de ustedes han ido a postear a la página o en el foro cosas tipo "Si la versión en inglés salió hace tres días, ¿por qué no lo han sacado ustedes aún?" He aquí la respuesta o.o
Para evitar hacer traducciones ambiguas y más bien malas, esperamos a que salga la versión en inglés de la que sí confiamos, y muchas veces ésta ha tardado más de lo deseado, y hemos recibido infinidad de comentarios por el retraso, pero así es la vida, algo hay que sacrificar xD
Y bueno, ya teniendo la fuente en inglés adecuada, el traductor comienza su labor, consultando diversas fuentes para asegurarse de que la traducción esté hecha lo mejor posible. Este proceso toma al menos un día de trabajo, ya que los miembros del staff estudian o trabajan y demás cosas que más adelante comentaré ^^

3.- Ya que está la traducción, se pasa al proceso de corrección. Es súper difícil encontrar un buen corrector, es bien sabido que la ortografía no es lo máximo ni una materia dominada para la mayoría de los que hablamos español, así que hay que decir que éste en particular es un proceso un tanto complicado, porque además de eso, el corrector debe consultar con el traductor las líneas que encuentre mal estructuradas, para que entre ambos lleguen a un acuerdo y todo quede perfecto.

4.- Una vez hecha la corrección, pasamos a la sincronización, donde llega a manos del timmer el archivo con la traducción para acomodar todas esas líneas dentro del capítulo. Para este momento la raw ya debe estar disponible para él, pues es con el audio del episodio con el que se trabaja.

5.- Ya teniendo el episodio timmeado, de pasa a la edición del mismo. Este proceso puede ser especialmente largo si el capítulo en cuestión tiene muchos letreros (esas cositas que están en japonés pero ustedes las ven en español cuando miran el episodio), ya que la edición requiere crear líneas con código (los programadores sabrán lo que es eso), que hay que saber combinar y armar para que el efecto final en pantalla sea óptimo. Hay veces en que las series no tienen ningún cartel, pero cuando los tienen es el terror de los que trabajan en esta área. Se requiere de tiempo y paciencia para dejar esto hecho.

6.- Y si ya llegamos hasta el paso de la edición, luego toca agregar estilos a todas las lineas, adaptar los karaokes para el episodio en cuestión y dejarlo listo para una revisión final.

7.- En esta revisión final, se ve el episodio de principio a fin para detectar posible problemas en el timming, en la traducción, en los carteles o en la misma corrección. Esto lleva su tiempo ya que hay que ir corrigiendo lo que esté mal, pausando el video y yendo al script de origen para que quede bien.

8.- Una vez que ya está revisado, pasa a la compresión. En este caso, como AnS maneja ambos formatos, en encodean dos episodios. El avi tiende a estar rápido, pero el mp4 dependiendo de las caracteristicas da la raw, la resolución del video y la calidad del mismo, puede tardar más de 10 horas.

9.- Hechos los encodes y revisados por segunda vez para ver que no haya quedado nada fuera de lugar (muchas veces ocurre, y hay que repetir el proceso de compresión corrigiendo esos errores), los episodios son subidos a un FTP, para que de ahí pueda ser distribuido a todos los medios que ustedes ven habitualmente.

10.- Como paso final toca crear los torrents y subirlos a las diversas páginas donde ustedes han visto nuestros releases, además de crear las descargas directas, sacar las imágenes con las que publicamos los releases y crear la noticia para los distintos portales en los que publicamos.

10.1.- Cabe destacar que cuando un anime da inicio, los karaokes son una parte importantísima y laboriosa, ya que no cualquiera puede hacerlos y hay que pensar en los efectos y darle ese toque que hace que uno se quede viéndolos. Primero hay que sincronizar las sílabas y posteriormente aplicar los efectos. Como ya dije, esto se hace siempre al iniciar una serie y cuando hay alguna canción incluida en medio de algún episodio, lo que hace aún más laborioso el proceso.

Como ven, no es un proceso ni corto ni rápido @.@

Y si a esto hay que agregarle el hecho de que el staff que conforma AnS trabaja, estudia o hace ambas cosas, tiene que atender su vida personal y sólo puede ocupar el resto de tiempo que le queda libre para esta afición, no es de extrañarse que no seamos tan rápidos como ustedes quisieran.
El hecho de que nos guste el anime y disfrutemos subtitulándolo no nos hace ni otakus ni frikis que vivimos y respiramos anime, somos más bien personas normales que le ponen prioridad a su vida diaria y el pasatiempo queda para cuando hay tiempo. Y aunque es un pasatiempo, como todo en la vida lo hacemos con dedicación y cariño, para que el producto final sea algo digno de enorgullecernos después, porque más personas además de nosotros lo disfrutan. Esa es sin duda la razón primordial por la que hacemos esto ^^

lunes, 22 de septiembre de 2008

Diario de una fansubber VII

No sé cuánto tiempo dura un fansubber disfrutando de este pasatiempo, a lo más puedo remontarme a la propia historia de AnS, donde el promedio son dos años cuando mucho. No sé si la gente al final se cansa o tiene ganas de probar nuevas cosas, pero luego de ese lapso suelen decir adiós. Es triste cuando eso pasa, pues el contacto con la persona inevitablemente se pierde, y se van borrando con el tiempo esos lazos que alguna vez existieron.
Aunque claro, también hay personas que disfrutan y se sienten tan cómodas con este pasatiempo, que pueden seguir pasando los años y sentir esa misma emoción y placer por hacer esto que se llama fansub, dentro de ellos me puedo incluir, ya que mi trayectoria ya va para cuatro años y contando, dos años menos de lo que tiene AnS.

¿Y por qué comento todo esto? Porque en 4 años he visto infinidad de gente ir y venir, muchas historias que se han formado, algunas buenas, otras cómicas, otras tantas trágicas, varias más de las que yo he sido parte, pero todas y cada una de ellas enmarcadas por este pasatiempo llamado anime.

Cada una de las series que AnS ha trabajado tiene su pequeña y particular historia, y siendo elegidas por el staff se han trabajado con mucho cariño y emoción episodio a episodio:

En mi caso personal la serie que más me marcó fue la de Air. Mis conocimientos en ese entonces como fansubber eran prácticamente nulos, así que la emoción de haber logrado un encode o ver el primer episodio y el último terminados, son cosas que aún me traen nostalgia.

Otra serie que marcó a todo el staff fue Heroic Age, una serie que fue elegida por DeuS, nuestro karaoker estrella, y de la cual no teníamos mucha idea ya que no había antecedentes de la misma. En ese entonces hicimos un llamado a todos ustedes y se integró al fansub Yumegari, hombre que le dio el toque personal a la traducción, y en conjunto logramos publicar un anime que quedó en el recuerdo de muchos.

También Lovely Complex tuvo un gran impacto en los fans del anime. Episodio a episodio la gente se iba encariñando más y más a los personajes, al punto de que todos cada semana comentaban y hacían clubes de fans en el foro, desenado saber más y más de esta pareja dispareja. Para la traducción de los últimos episodios contamos con la ayuda de GLun, y gracias a él, los fans de habla hispana pudieron disfrutar del anime mucho antes que cualquiera.

Yo esperé episodio a episodio la serie de Noein, que aunque me causó muchos dolores de cabeza respecto a la traducción, es y será una de mis favoritas siempre, porque cada capítulo estaba lleno de emociones y la trama era sencillamente genial. Me decepcionó sí, el hecho de que casi no tuviera seguidores, una verdadera lástima pues es una serie excelente.

Uh, y no podemos dejar de lado Honey & Clover, la consentida por excelencia de AnS, tanto así que nos emocionamos y hasta la película y ahora el dorama estamos sacando xD Honey tiene una historia tan sólida pero tan cotidiana que a la mayoría nos deja identificarnos fácilemente, y la atmósfera que rodea a esta maravillosa historia nos ha impedido dejar cualquier cosa de lado. AnS no hacía live actions, y ya ven, el fanatismo logra cualquier cosa *_*

Y ahora estamos viviendo la época de Itazura, donde igualmente los personajes se han robado nuestros corazones, y ahora no deseamos que acabe... pero como todo en esta vida debe llegar a su fin, sólo resta decir que la recuerden con tanto cariño a esta y a cada una de las series que han visto así como nosotros lo hemos venido haciendo.

domingo, 10 de agosto de 2008

Diario de una fansubber VI

Hace cuatro años, cuando decidí prestar mi ayuda a este mundo del fansub, nunca me imaginé todo lo que me iba a encontrar ni todo lo que iba a vivir gracias a ello.
Idenpendientemente de las satisfacciones a nivel fansub, las personas que se conocen, el ambiente en el que te envuelves, las experiencias que vas acumulando gracias a esto hacen que todo el esfuerzo que requiere sacar un episodio lo valga y hasta se quede en deuda. Éste no es un espacio para comentar todo lo que me ha pasado, pero al menos puedo decir que si me dieran a escoger, lo volvería a hacer, algo así xD

Y de ahí que he permanecido tanto tiempo en esto que es el fansub.

Igualmente nunca creí que escalaría tanto dentro de esto, dado que mi idea original era apoyar para que todo esto siguiera funcionando. Pero poco a poco comencé a aprender más cosas y a desear hacerlas sin depender tanto del resto del equipo. También el hecho de querer mejorar el trabajo de AnS me impulsó a querer hacer más y más, hasta que poco a poco empecé a tener cierta autonomía con las series y a tener mis propios equipos de trabajo. Al final zeratul se unió a mis esfuerzos y desde hace poco más de un año que entre él y yo llevamos las riendas de Athena no Seinto, con el apoyo de DeuS y raprop, más Yumegari y Kilyk (ok, Mistwalker xD).

AnS ha conseguido tener dentro de su equipo gente muy comprometida, que disfruta mucho de este trabajo y a la vez convive y se conoce entre sí para armar lazos cada vez más fuertes, prueba de ello fue la visita del staff español acá a México a finales del año pasado, una experiencia genial en todo sentido, que me demostró la gran calidad humana de las personas que trabajan conmigo y con el resto del staff.

Más que una "empresa", AnS sigue y seguirá siendo una comunidad de amigos que pueden contar los unos con los otros, un grupo de amigos que se divierten mientras hacen lo que les gusta y al final pueden entregar su esfuerzo al resto de ustedes para que se diviertan tanto como nosotros lo hacemos.

Fin de este diario... por ahora.

sábado, 9 de agosto de 2008

Diario de una fansubber V

Traducir no es una tarea fácil, recuerdo que antes de entrar al fansub yo quería que otras personas vieran las series, pero estaban en inglés y aún no hay mucha gente que domine este idioma, al menos en latinoamérica. Así que dije, umm... puedo traducirlo yo y así lo pueden ver. Pero qué rayos, recuerdo que me puse a traducir el primer capítulo de Saikano y como a las diez líneas morí. No es fácil traducir, un capítulo de anime no tiene más de 20 minutos de diálogo, y aun así se vuelve largo y agotador.
Pero con la práctica todo se logra, ya que una vez dentro del fansub era yo una máquina traductora, ya perdí la cuenta de todo lo que he traducido hasta el día de hoy.

Luego de mi experiencia con Bakuretsu Tenshi, mi primer trabajo de proporciones mayores fue la serie de Bleach. En ese entonces yo no tenía muchas preferencias respecto al anime, así que cualquier serie que me pusieran a traducir estaba bien. Bleach debo reconocer que era una serie excelente, lo era porque la dejé de ver hace más de cien episodios. Ahí alguien me contará si sigue igual de buena que antaño =P

Traducir un anime tan largo es agotador, a pesar de que la serie me gustaba, por allá del episodio 50 no quise saber más de ella. Tantos episodios, cada semana sin falta y con límite de tiempo dada su popularidad, me dejaron mal xD

Para mí las computadoras no existían antes del internet, su única función era la de hacer trabajos en word para la escuela, de ahí se me hacía aburrida y sin nada que aportar, así que cuando llegó el adsl estaba yo como niña con juguete nuevo, no sabía para qué servían la mayoría de las cosas y de paso me daba miedo experimentar.
Así que fue un gran reto el introducirse en un fansub donde se utilizan varios programas para todo el proceso de subtitulaje, desde lo más básico como lo es el reproductor de video hasta el mismo programa que sirve para pegar los subtítulos.

Yo comencé por querer aprender a sincronizar los diálogos, en aquel entonces con el substation alpha, antes de que el aegis fuera el amo y señor. Es un programa más rudimentario pero muy sencillo de usar, aunque claro, en aquel entonces todo era súper cmplicado para mí.

Aun así comencé a aprender eso, a poner estilos y por último a encodear de manera básica, y así fue como surgió mi primer proyecto: Air.

Nostalgia, nostalgia, más de tres años desde entonces.

jueves, 7 de agosto de 2008

Diario de una fansubber IV

Es sin duda muy emocionante el poder ver en el idioma original esas series que te acompañaron durante tu infancia, aunque ahora que lo pienso, nunca me ha tocado ver los Halcones Galaticos y He-Man en inglés, siendo que eso estaba en teoría más accesible xD

Debo reconocer también que es extraño escuchar las voces originales de una serie que siempre viste en español, y de inicio el oír el idioma japonés, hay que ser sinceros, causa gracia o.o

De hecho siempre me pasó que les ponía a escuchar música japonesa a mis amigos y se atacaban de risa, me decian que pusiera otra cosa y que como era posible que escuchara ese tipo de cosas. Ah, qué mentes tan cerradas pensaba yo.

Y sin duda ese fue uno de los motivos por los que me decidí a convivir más con gente que sí apreciara todo este mundo, gente con la cual compartir ese nuevo gusto que se había generado en mi.

¡Pero además de eso! La emoción de poder disfrutar de todo ello de forma gratuita me inspiró a querer ayudar a aquellos que hacían esto posible, por lo que decidí investigar de qué manera podía hacerlo.

En aquel entonces había un fansub español del cual ya no recuerdo su nombre que estaba sacando el anime de Argento Soma, anime que estaba descargando mi hermano, y estaban solicitando gente que los ayudara. Pedían correctores, timmers, traductores... y de todo ello yo no tenía la más mínima idea, en lo único que me defendia un poco más era en la traducción. Asi que decidí probar suerte, aun sabiendo que mi inglés era poco menos que deficiente. Fue curioso, dado que el fansub me dio una prueba para descargar, la cual estuvo en lo que cabe fácil de traducir, el problema fue que eran españoles y supongo que no les gusté, pues nunca más me respondieron. Por cierto que revisando en Frozen-Layer recordé el nombre del fansub: Kamikaze no Gakkou. No muchos meses después el fansub en cuestión desapareció.

Esto me desilucionó sin duda, así que me olvidé un poco de colaborar con algún fansub, hasta que mi hermano entró a la página y foro de Athena no Seinto para buscar la dichosa serie de Bakuretsu Tenshi, y en una de esas visitas al foro vi que solicitaban gente también. Con cierto recelo pero aun con el afán de ayudar fui al canal de Athena no Seinto, cambié el nick de mi hermano por el de Ixa, mi nick, y pregunté si las vacantes aún estaban disponibles.

Se me dio una prueba, fui recibida en el fansub y el primer trabajo que se me asignó fue... Bakuretsu Tenshi.

lunes, 4 de agosto de 2008

Diario de una fansubber III

Por el tiempo en el que me introducí en este mundo, las conexiones de alta velocidad apenas comenzaban a existir, al menos en lo que a Latinoamérica respecta. Recuerdo que la mayor velocidad a la que se podía aspirar eran 256 kbps, algo que aunque en la actualidad es excesivamente poco, en ese entonces era la gloria misma.

Mi inglés no era muy bueno, de hecho era bastante deficiente, pero sólo podíamos acceder a series de anime con subtítulos en ese idioma, y no importaba mucho mientras se pudiera disfrutar del material. Así que entendiendo lo básico de lo que decían me vi al menos unas cinco series. Luego por allá del verano del 2004 llegó a mi casa el "internet de banda ancha", y como toda novedad, lo primero fue ver qué se podía bajar y aprovechar al máximo la conexión. Mi hermano y yo ya nos habíamos percatado de los anuncios que se asomaban en los capítulos fansubeados, así que tomamos eso como referencia y comenzamos a investigar en la red de dónde provenía todo aquello. Así fue como conocimos fansubs en inglés de mucha trayectoria, como Aone, y obviamente dejamos de comprar anime.

El tema de comprarlo o no ilegalmente es algo demasiado controversial, yo creo que si no tenemos otra manera de acceder a ello, comprarlo no es malo, a diferencia de la música o las películas, que esas las tenemos en las tiendas y a precios más razonables y hoy por hoy es la industria más prolífica del mercado, haciendo quebrar a un sin fin de empresas, muchas más que las que se dedican al anime. Otro tema muy distinto es vender ese material. Pero las polémicas quedan para otro lado.

Me acuerdo que investigando e investigando en esos tiempos, encontramos la página de donde se encontraba prácticamente de todo, pero ni mi hermano ni yo guardamos el enlace y lo lamentamos mucho después xD

Y ahí mismo en los episodios fansubbeados presentaban ellos la dirección a su canal de irc, del cual no nos sustrajimos y comenzamos a descargar anime por ese medio también. En aquella época y me parece que hasta la fecha la gran mayoría de fansubs en inglés se encuentra en Rizon, así que ahi andaba yo conectada bajo el nick de mi hermano, sin decir mucho pero sí abusando de la conexion del fansub en cuestión, jojo xD

Y no muchos días después mi hermano comenzó a ver Bakuretsu Tenshi, una serie que fue licenciada mucho antes de ser terminada. Mi hermano buscó por toda la red hasta que dio con un fansub que tenía más episodios.

El fansub era Athena no Seinto.

domingo, 3 de agosto de 2008

Diario de una fansubber II

Como ya muchos saben a estas alturas, la palabra fansub proviene de fan y subtítulo, subtitulaje... se entiende la idea o.o. Un fansub no necesariamente se dedica al anime, puede tratarse de cualquier serie, película, novela, lo que sea. Hace algunos años ni se podía soñar con ver el anime en su idioma original, todo lo que llegaba a nuestro alcance había pasado ya por el proceso de doblaje, algunas veces bastante lamentable. Aún recuerdo yo algún capítulo por ahí de Sailor Moon donde se escuchaban las voces de fondo, e incluso a Chibiusa la llamaban por su nombre original, cosa que no hicieron nunca más. Pero vamos, estos doblajes iniciales eran dentro de lo que cabe bastante buenos,comenzaron a decaer con el tiempo, cuando el anime se hizo un poco más comercial.

Pero yo me había quedado en el punto donde por fin llegó a mis manos la primera serie anime con subtítulos y en su idioma original. Si me preguntan ahora, difícilmente recuerdo cuál fue la primera que vi, pero quedé tan impresionada y fascinada, que mi hermano y yo nos volvimos asiduos compradores de series. Csbe destacar que en ese entonces el anime que comprábamos ni siquiera esta subtitulado al español, dado que fue por allá del año 2003, 2004, cuando apenas comenzaban a surgir los fansubs en español y la historia y la leyenda se estaba formando. Por aquellas fechas apenas si se conocían los métodos de subtitulaje, y ni pensar siquiera en incluir en los episodios súper karaokes y ediciones. El trabajo hecho era sumamente simple: una buena traducción + una letra legible. Pero el poder tener en tus manos material de semejante valor, el poder ver lo que de otra manera era imposible, hacía de toda la experiencia algo increíble, puedo decir con certeza que aquellas series con las que me inicié en el anime son las que más he disfrutado hasta la fecha.

Y era curiosa la persona que vendía el anime, dado que dentro de todo incluía colecciones de OST. Y al igual que las series, yo no tenía idea de qué era cada cosa, así que pedía música atraída por el título y confiando en que fuera buena. Así fue como conocí la música de Slayers o la de Hack Sign, y artistas como Ayumi Hamasaki o Yoko Kanno.

Algunos dirán... ¿cómo es que puede existir la gente que lucre con el trabajo de los fansubs?

Yo digo, qué bueno que existen, que gracias a ellos supe que existía todo este mundo del que ahora soy parte.

Diario de una fansubber I

No sé si todos hayan tenido una experiencia similar al introducirse a este mundo del anime, yo creo que sí. A todos en nuestra infancia (claro está, aquellos que son de mi generación, que haya nacido por allá de los años 80) nos tocó disfrutar del clásico de clásicos: Saint Seiya, que bien era conocido por todos nosotros como Los Caballeros del Zodiaco. Yo soy la más pequeña de mi familia, y mis hermanos en ese entonces me decían que no los viera porque eran violentos. Pero yo era curiosa y los veía de todos modos xD

Y poco tiempo después llegaron las Guerreras Mágicas y Sailor Moon, esas series que marcaron a más de uno, aunque si las analizamos en la actualidad pues... definitivamente hay cosas mejores. Y eso era lo único que identificábamos como anime, haciendo a un otras series que vimos desde mucho antes, como Mazinger, Candy Candy, Remi, Sandy Bell...

Y algunos años después llegó Dragon Ball y el fenómeno de niños epilépticos a causa de un pequeño ratón eléctrico de color amarillo, y con ellos llegó el internet de alta velocidad.

Pero yo no sabía que el anime podía descargarse de Internet, no. Mi hermano llegó un día con una hoja de papel con una lista tremenda de animes que hasta la fecha desconocía, una lista llena de nombres y nombres de series. Y por esos tiempos aún no llegaba el adsl a mi casa, así que usamos el inet apenas para averiguar brevemente de qué trataban los títulos que nos llamaban la atención. Y así fue como compramos nuestra primera serie... fansubbeada.